La industria textil argentina atraviesa una profunda crisis textil por Shein y Temu. El sector enfrenta uno de los escenarios más difíciles de la última década, con una caída pronunciada de la actividad durante 2024. El panorama se debe a una combinación de factores: una demanda interna severamente debilitada y, en paralelo, una fuerte apertura a las importaciones.

La crisis por Shein y Temu en números

Los datos de la Fundación Protejer son contundentes: la producción en septiembre se desplomó un 20% interanual. Si se mira contra septiembre de 2023, la contracción es todavía más grave, alcanzando el 27,8%. Este retroceso es especialmente alarmante porque el sector venía de un período previo de inversiones históricas, pero ahora acumula meses consecutivos de retroceso.

La magnitud del problema se refleja directamente en el uso de la capacidad instalada. Ya en agosto, los números oficiales anticipaban la crisis, mostrando que seis de cada diez máquinas del sector estaban fuera de funcionamiento.

En septiembre, el indicador general de utilización de capacidad se ubicó en apenas 42%. Esto implica una caída de 8 puntos porcentuales solo respecto a agosto, y de 17 puntos frente al mismo mes del año pasado.

El avance del sistema de compras «puerta a puerta», impulsado por plataformas de alcance global como Shein y Temu, es un factor central en este nuevo escenario, cambiando la dinámica del mercado. Esta crisis textil no es solo un problema de producción; el impacto en el empleo es directo y severo.

Las importaciones de textiles e indumentaria escalaron un 95% interanual en cantidades y un 59% en valores

En lo que va del año, 427 firmas vinculadas al rubro textil, indumentaria, cuero y calzado debieron cerrar sus puertas. Esta cifra representa una reducción del 7% de toda la estructura productiva del sector. En consecuencia, se perdieron 14.000 puestos de trabajo, una merma del 12% que se ubica entre las más pronunciadas de la economía, junto con la de la construcción.

Mientras la industria nacional cae, el consumo sigue igual

Lo paradójico es que el consumo de indumentaria no desapareció. Datos del INDEC indican que las ventas en supermercados (categoría prendas, calzado y textiles) crecieron 25,8% interanual en los primeros ocho meses. En shoppings, avanzaron 2,3% contra el mismo período de 2024.

Sin embargo, desde Protejer aclaran este punto: «gran parte del consumo se orienta a productos importados». Las importaciones de textiles e indumentaria escalaron un 95% interanual en cantidades y un 59% en valores (U$S1.277 millones). El país está comprando mercadería a los precios promedio por kilo más bajos de los últimos diez años, intensificando la presión local.

Las empresas argentinas que logran vender, concluye la entidad, se ven forzadas a hacerlo «a precios por debajo de los costos», operando con rentabilidad negativa solo para intentar subsistir.