La Cámara de Diputados otorgó media sanción al denominado Súper RIGI, el régimen impulsado por el gobierno de Javier Milei para atraer inversiones millonarias en sectores vinculados a la inteligencia artificial, la energía y las nuevas tecnologías. La iniciativa avanzó con el respaldo de los bloques aliados del oficialismo y ahora deberá ser debatida en el Senado.
El proyecto amplía los beneficios ya contemplados en el RIGI aprobado en 2024 y establece un conjunto de ventajas fiscales, aduaneras, cambiarias y regulatorias durante 30 años para emprendimientos que superen los 1.000 millones de dólares de inversión. Entre los principales destinatarios aparecen los grandes centros de procesamiento de datos para inteligencia artificial y otras industrias tecnológicas de escala global.
Desde el oficialismo sostienen que la iniciativa permitirá posicionar a la Argentina como un polo de atracción para capitales internacionales y generar nuevas oportunidades de desarrollo económico. Sin embargo, la oposición y distintas organizaciones sociales advirtieron que el régimen otorga condiciones excepcionales a grandes corporaciones extranjeras a cambio de escasas garantías de transferencia tecnológica, empleo local o agregado de valor en el país.
Uno de los principales cuestionamientos apunta a que el proyecto garantiza estabilidad fiscal y regulatoria por tres décadas, elimina retenciones para las actividades alcanzadas y amplía exenciones impositivas y aduaneras. Los sectores críticos consideran que estas condiciones reducen significativamente la capacidad futura del Estado para intervenir sobre actividades consideradas estratégicas.
Durante el debate también surgieron advertencias sobre el impacto ambiental que podrían tener los megaproyectos de inteligencia artificial, especialmente por su elevado consumo energético y de recursos hídricos. Organizaciones especializadas señalaron que varias de las inversiones previstas podrían instalarse en regiones que ya enfrentan problemas de estrés hídrico y presión sobre los ecosistemas locales.
La discusión excede el plano económico. Para sus detractores, el Súper RIGI consolida un modelo basado en la concesión de privilegios extraordinarios a grandes conglomerados internacionales, particularmente vinculados a Silicon Valley, mientras que para el Gobierno representa una herramienta indispensable para atraer inversiones en sectores donde la Argentina busca posicionarse a nivel global.
Con la media sanción ya obtenida en Diputados, el proyecto inicia ahora su recorrido por el Senado. Allí volverá a ponerse en juego un debate que combina inversiones, recursos estratégicos, desarrollo tecnológico y el alcance de las concesiones que el Estado está dispuesto a otorgar para captar capitales extranjeros.




