La estructura interna de la Asociación del Fútbol Argentino sufrió un nuevo golpe con la renuncia de dos camaristas federales que integraban los tribunales de Ética y Disciplina del organismo. Diego Barroetaveña y Juan Ignacio Pérez Curci, ambos conjueces de la Corte Suprema, presentaron sus dimisiones en un contexto marcado por investigaciones por fraude, evasión y lavado de dinero que involucran a la conducción de Claudio «Chiqui» Tapia y Pablo Toviggino.
El detonante: conflicto de intereses y presión institucional
La salida de los magistrados se produjo tras un reclamo formal de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) ante la Corte Suprema, que solicitó el cese de funciones de todos los jueces del Poder Judicial que ocupan cargos en los órganos disciplinarios de la AFA. El argumento central es el riesgo de conflicto de intereses, particularmente sensible dado que Barroetaveña y Pérez Curci podrían haber sido llamados a intervenir en causas penales que involucran directamente al organismo rector del fútbol argentino.
Un éxodo judicial en curso
Estas renuncias se suman a la del juez federal Néstor Barral, quien había dejado el Tribunal de Disciplina días atrás tras negarse a firmar la sanción a Juan Sebastián Verón por el episodio del «pasillo» de Estudiantes a Rosario Central. Previamente, también habían abandonado sus cargos Martín Peluso y Esteban Mahiques. El éxodo judicial refleja la creciente tensión entre la actividad en los tribunales deportivos y el ejercicio de la magistratura federal.
¿Qué tribunales quedan en pie?
Pese a las salidas, los órganos internos mantienen figuras con peso institucional:
- Tribunal de Disciplina: Presidido por el escribano Fernando Mitjans, con el camarista Sergio Fernández
- Tribunal de Ética: Incluye al presidente de la Cámara Federal de Apelaciones de Tucumán, Ricardo San Juan, y al juez federal de Formosa, Pablo Morán
Una crisis estructural histórica
La crisis expone las fisuras en una práctica histórica de convivencia entre el Poder Judicial y la dirigencia futbolística, ahora cuestionada por posibles incompatibilidades legales y éticas. La AFA contaba con 26 integrantes distribuidos en sus tribunales, una estructura que se encuentra seriamente erosionada en medio de un escenario investigativo sin precedentes que mantiene al organismo bajo máxima presión.




