La agónica y espectacular remontada de la Selección argentina, que venció 3-2 a Egipto para meterse en la próxima ronda del Mundial, terminó en un verdadero escándalo internacional. Lejos de morder la bronca de la eliminación en silencio, el plantel y el cuerpo técnico del seleccionado africano estallaron contra el arbitraje y lanzaron acusaciones gravísimas, asegurando que la Copa del Mundo está «amañada» para beneficiar a los campeones defensores.

El primero en prender fuego la mecha fue el delantero Mostafa Ziko, autor del segundo gol egipcio, quien disparó sin filtros contra la organización en diálogo con el diario Ahram. «Quiero felicitar a Argentina porque va a ganar la Copa del Mundo. El torneo está amañado», lanzó con ironía el atacante, apuntando a un arbitraje «injusto» que, según su visión, los empujó a la derrota.

La furia por el VAR y las sospechas de «marketing»

El principal foco del conflicto fue una jugada clave que cambió el destino del partido: el VAR intervino para anular lo que era el tercer gol de Egipto por una falta previa sobre Lisandro Martínez. Para el conjunto africano, esa decisión fue el principio del fin. Incluso el arquero Mostafa Shoubir —que venía con el pecho inflado tras atajarle un penal a Lionel Messi en el primer tiempo— lamentó que se les escapara el triunfo «de las manos» en los minutos finales por fallos tan puntuales.

Sin embargo, los botines de punta más picantes los usó el entrenador de Egipto, el histórico Hossam Hassan. El DT no solo reclamó un supuesto penal no cobrado sobre Hamdi antes del gol del triunfo argentino convertido por Enzo Fernández, sino que instaló una fuerte sospecha comercial detrás del resultado.

Hassan sugirió que las decisiones arbitrales están fuertemente ligadas a cuestiones de «marketing», deslizando que para la FIFA es vital que la Argentina de Messi siga avanzando en la competencia. «Sentí que hubo mucha presión del banco argentino sobre el árbitro», disparó el técnico.

Boicot personal en señal de protesta

El entrenador recordó que su equipo ya se había sentido perjudicado en el debut contra Bélgica y exigió que el organismo internacional garantice un verdadero fair play. Totalmente desilusionado y convencido de que a Egipto lo trataron de manera injusta, Hassan cerró su descargo con una tajante promesa de protesta de cara a lo que queda del certamen: «Cuando vuelva a mi país, no voy a ver ni un solo partido más de este Mundial».

Con las declaraciones rebotando con fuerza y viralizándose en las redes sociales, la histórica victoria albiceleste sumó un capítulo de altísima tensión extrafutbolística. Argentina festeja la clasificación, pero desde el bando africano prometen que el barro de las acusaciones seguirá dando que hablar.