El poder de sus canciones resuena en el Monumental

Oasis regresó a Argentina tras 16 años y dejó claro el poder de sus canciones con un show memorable en el Estadio River Plate. Más de 85.000 personas vibraron desde el primer acorde, mientras Liam y Noel Gallagher desplegaban clásicos que marcaron generaciones, demostrando por qué su música aún emociona tanto.

Desde “Hello” hasta “Champagne Supernova”, el repertorio fue una celebración: himnos como “Wonderwall”, “Don’t Look Back in Anger” y “Live Forever” se alternaron en una puesta sobria, sin artificios, pero cargada de autenticidad y energía. En más de un momento quedó en evidencia el poder de sus canciones para unir una multitud en pura nostalgia.

Una noche cargada de simbolismos y emoción

La velada no fue solo un regreso musical: también fue un reencuentro visceral. Durante “Live Forever”, las pantallas proyectaron la imagen de Diego Maradona, generando un momento profundamente emotivo. Esa unión entre el britpop y el sentimiento argentino fue uno de los puntos más altos del show, y muestra cómo el poder de sus canciones puede traspasar fronteras.

Liam, fiel a su carácter, no se sacó los lentes oscuros en todo el recital, mientras que Noel desplegó su guitarra con precisión. Hubo abrazos entre hermanos, gestos que parecieron sellar una reconciliación artística. El público, por su parte, explotó de emoción: saltó, cantó, celebró con la intensidad propia de quienes esperaron más de una década por ese instante.

Un legado intacto

Este regreso de Oasis no solo reafirmó su relevancia: puso de manifiesto que su música sigue siendo un puente entre distintas generaciones. Para muchos, fue más que un concierto: fue la confirmación de que el poder de sus canciones no se desvanece con el tiempo.