Estados Unidos retiró sus tropas de Irak tras 12 años de misión contra el ISIS

La salida de las últimas fuerzas estadounidenses pone fin a la operación internacional contra el Estado Islámico en territorio iraquí y abre una nueva etapa bajo control de Bagdad.

Estados Unidos completó el retiro de sus últimas tropas de Irak y puso fin a la misión militar que durante 12 años tuvo como objetivo combatir al Estado Islámico (ISIS). La salida se concretó desde la base aérea de Erbil, en la región autónoma del Kurdistán, en cumplimiento del acuerdo alcanzado entre Washington y Bagdad en 2024.

La coalición internacional había llegado a Irak en 2014, después de que el ISIS conquistara amplias zonas del país y de Siria. El grupo fue derrotado territorialmente en Irak en 2017, aunque células y combatientes permanecieron activos en distintas regiones. La presencia militar extranjera continuó desde entonces con operaciones contra sus remanentes y apoyo a las fuerzas de seguridad iraquíes.

Una nueva etapa para Irak

El primer ministro iraquí, Ali al Zaidi, presentó la retirada como el comienzo de una nueva etapa basada en la soberanía del país. El Gobierno de Bagdad sostuvo que las fuerzas iraquíes asumirán la responsabilidad principal de combatir a las células del Estado Islámico y garantizar la seguridad interna.

Desde Washington, Donald Trump también calificó el retiro como un logro para Estados Unidos e Irak. La misión internacional concluyó formalmente, aunque la relación militar entre ambos países no desaparece: Estados Unidos mantendrá mecanismos de cooperación, entrenamiento e intercambio de inteligencia. Además, el comando estadounidense trasladará su centro de operaciones regionales a Jordania y continuará participando en acciones contra el ISIS en Siria.

El temor a un vacío de seguridad

El retiro se produce en un escenario todavía complejo. Aunque el Estado Islámico perdió el territorio que llegó a controlar, sus redes clandestinas no desaparecieron completamente. Al mismo tiempo, distintas milicias iraquíes vinculadas con Irán mantienen capacidad militar y algunas se resisten a entregar sus armas al Estado.

El Gobierno iraquí había vinculado inicialmente la salida estadounidense con un proceso para que las organizaciones armadas entregaran su armamento. Sin embargo, algunas de las facciones más poderosas rechazaron desarmarse o condicionaron esa decisión a nuevas negociaciones. El plazo para completar ese proceso fue posteriormente extendido hasta junio de 2027.

La cuestión genera especial preocupación en el Kurdistán iraquí, donde las autoridades han advertido sobre la necesidad de mantener capacidades de defensa frente a posibles ataques. La región sufrió ataques con drones y misiles durante el reciente conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.

El final de una larga presencia militar

La salida actual debe diferenciarse de la retirada estadounidense de 2011. Estados Unidos había abandonado Irak ese año, después de la invasión de 2003 y de una prolongada ocupación militar. Tres años después, regresó a pedido del Gobierno iraquí para encabezar la coalición contra el Estado Islámico.

Con la salida de las últimas tropas, Irak queda frente a una nueva etapa en la que deberá sostener por sí mismo el control territorial y la lucha contra las células yihadistas, mientras busca contener a las organizaciones armadas que permanecen fuera de la estructura estatal.

El retiro marca así el cierre de una misión militar iniciada en 2014, pero no el final de los desafíos de seguridad que enfrenta Irak ni de la cooperación entre Bagdad y Washington.