El FMI elige el mutismo tras la intervención cambiaria
El Fondo Monetario Internacional (FMI) optó por no abrir la boca después del anuncio del Gobierno para calmar la montaña rusa del dólar. Ni el ministro de Economía, Luis Caputo, ni el titular del Banco Central, Santiago Bausili, soltaron prenda sobre esta movida que huele a cambios en el esquema cambiario una vez pasadas las elecciones legislativas. El mercado y exfuncionarios que conocen el paño del FMI esperan recalibraciones en la política económica, gane quien gane.
Lecciones del pasado y el riesgo país que no afloja
Recordemos que en 2019, bajo Macri, una intervención similar al dólar flotante entre bandas consiguió el ok del FMI tras negociaciones intensas. Gerry Rice, vocero del Fondo en ese entonces, tuiteó su apoyo. Pero ahora, silencio radio. El riesgo país está en 898 puntos, un 24% más alto que cuando se firmó el nuevo acuerdo en abril. Exfuncionarios consultados por LA NACION dicen que el FMI prefiere comunicados positivos, y este mutismo genera dudas. Gabriel Rubinstein, exviceministro de Massa, cree que al Fondo no le cae bien la medida, pero está entre la espada y la pared: evitar ventas masivas de divisas o distorsionar el esquema.
¿Qué viene después? Reservas limitadas y vencimientos en puerta
Con reservas del Tesoro en unos US$2000 millones, las intervenciones como la de ayer (alrededor de US$100 millones vendidos) no duran hasta octubre sin trucos contables. Expertos advierten que las bandas cambiarias están muertas en la práctica y post elecciones se necesitará un dólar más alto y libertad cambiaria. El FMI probablemente ve esto como un parche y no lo respalda públicamente. Además, se vienen pagos pesados: US$800 millones al FMI antes de fin de año y US$4300 millones en bonos en enero. El Gobierno debe romper el círculo vicioso para bajar el riesgo país y atraer dólares reales.




