A tres años del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, millones de palestinos continúan desplazados y dependen de la ayuda humanitaria. Los testimonios recogidos por EL PAÍS muestran una vida cotidiana atravesada por la destrucción, el hambre y la incertidumbre.
Tres años después del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, la población de Gaza continúa viviendo bajo condiciones extremas. Más de dos millones de personas enfrentan desplazamientos, falta de agua y electricidad, escasez de alimentos y una reconstrucción que permanece prácticamente paralizada.
El aniversario encuentra a miles de familias todavía instaladas en tiendas de campaña y dependientes de la asistencia humanitaria. La situación también está marcada por la continuidad de ataques pese al alto el fuego vigente desde 2025, según los testimonios y datos recogidos por EL PAÍS.
“Nuestras vidas acabarían destrozadas”
Anwar al Shtat, de 55 años, recuerda que el mismo día del ataque sintió que lo que estaba ocurriendo tendría consecuencias devastadoras. Desde entonces fue desplazado en doce oportunidades de Beit Hanún, en el norte de Gaza, y actualmente vive en una tienda de campaña en Ciudad de Gaza.
Su relato refleja una de las principales características de estos tres años: la pérdida de estabilidad. La vivienda, los servicios básicos y las condiciones mínimas para una vida cotidiana dejaron de estar garantizados para una gran parte de la población.
“El mundo entero ve cómo vivimos y, sin embargo, se queda de brazos cruzados”, sostiene Al Shtat en declaraciones recogidas por el diario español. También cuestiona la respuesta de los países árabes y de las distintas facciones palestinas frente al sufrimiento de la población.
Desplazamiento, hambre y falta de servicios
La ofensiva israelí provocó sucesivas olas de desplazamiento dentro de la Franja. Cientos de miles de personas continúan viviendo en refugios precarios y tiendas de campaña, mientras la falta de infraestructura dificulta el acceso a servicios esenciales.
Según Médicos Sin Fronteras, citado por EL PAÍS, muchas personas disponen de menos de seis litros de agua diarios para uso doméstico, además de tener un acceso limitado a productos básicos de higiene.
La destrucción también afectó la posibilidad de reconstruir las viviendas y recuperar actividades económicas. Imágenes satelitales analizadas por Associated Press muestran la magnitud de los daños en distintas zonas de Gaza, donde numerosas localidades quedaron profundamente destruidas.
Tres años que también modificaron la percepción sobre Hamás
El impacto de la guerra también produjo cambios en la percepción de Hamás entre la población palestina. Una encuesta del Centro Palestino de Investigación de Políticas y Encuestas, citada por EL PAÍS, registró una caída de la popularidad del movimiento islamista: 33% en Gaza y 18% en Cisjordania.
El descenso no implica, sin embargo, un respaldo mayoritario a un acercamiento con Israel. Según el mismo estudio, el 72% de los palestinos consultados se opone a que las milicias entreguen sus armas antes de una retirada completa de las tropas israelíes de Gaza.
Los testimonios recogidos en la Franja muestran así una combinación de rechazo a Israel, críticas hacia Hamás y cuestionamientos a la respuesta de otros gobiernos árabes y de la comunidad internacional.
“La guerra ha destrozado nuestras vidas”
Malak Abu Shamlah tiene 22 años, quedó viuda y está a cargo de sus dos hijos. Para ella, el ataque del 7 de octubre significó un punto de inflexión y expresa críticas hacia quienes lo llevaron adelante por no haber previsto las consecuencias que tendría para la población palestina.
La joven perdió a su marido, que trabajaba como peluquero y era el principal sostén económico de la familia. Pero describe también una pérdida menos visible: la capacidad de experimentar emociones como antes. “Ya no siento felicidad ni tristeza”, relata.
Otros testimonios recogidos por el diario español describen situaciones similares. Aliya al Ansari, desplazada desde el norte, comparte una carpa con otras 19 personas, padece diabetes y desconoce el paradero de uno de sus hijos y de su yerno.
Para ella, el 7 de octubre fue también una catástrofe que modificó completamente la vida de los habitantes de Gaza.
Un futuro todavía incierto
Tres años después del comienzo de la guerra, la población de Gaza continúa enfrentando un escenario de enorme precariedad. La ayuda humanitaria no alcanza para revertir la destrucción y la reconstrucción permanece condicionada por la situación política y militar.
La incertidumbre se mantiene incluso durante el alto el fuego. EL PAÍS recoge las advertencias de dirigentes israelíes sobre posibles nuevas represalias ante futuros ataques, mientras los habitantes de Gaza describen una situación en la que la sensación de seguridad todavía no existe.
Para quienes permanecen en la Franja, el aniversario no representa únicamente el recuerdo de un ataque ocurrido tres años atrás. Es también la marca de un período en el que millones de personas perdieron sus hogares, familiares y medios de subsistencia, y todavía esperan condiciones que permitan reconstruir sus vidas.




