El gobernador Osvaldo Jaldo decidió asumir un rol más activo dentro del Partido Justicialista tucumano y comenzó a enviar señales de mayor firmeza política en un escenario atravesado por la disputa electoral que ya empezó a tomar forma.

Durante una reunión con funcionarios y dirigentes, el mandatario dejó un mensaje claro: quienes integran su espacio deberán involucrarse plenamente en la gestión y en la construcción política. La consigna apunta a fortalecer el oficialismo con vistas a las elecciones de 2027.

En paralelo, el viaje a Buenos Aires dejó un saldo positivo en materia económica. La Provincia contará con un alivio financiero gracias al anticipo de fondos de coparticipación, una herramienta que le permitirá mantener el equilibrio fiscal durante los próximos meses y sostener la actividad del Estado.

Diferencias internas en el PJ

Sin embargo, las principales novedades se dieron puertas adentro del peronismo. La salida de Ana Escobedo como apoderada del partido generó movimientos e incomodidad en distintos sectores del oficialismo, especialmente entre dirigentes cercanos al vicegobernador Miguel Acevedo.

La decisión fue tomada en ausencia del presidente del PJ tucumano, Juan Manzur, una situación que volvió a poner en evidencia la creciente autonomía política de Jaldo y la pérdida de protagonismo del exgobernador dentro de la estructura partidaria.

Mientras tanto, referentes del peronismo consideran que las diferencias deberán resolverse mediante una conversación entre Jaldo y Acevedo para preservar la unidad del espacio.

Las encuestas fortalecen al oficialismo

Los estudios de opinión que maneja la Casa de Gobierno muestran números alentadores para el oficialismo. Según los sondeos, una fórmula integrada por Jaldo y Acevedo obtendría alrededor del 43,5% de intención de voto, mientras que una eventual dupla entre Jaldo y Rossana Chahla superaría el 40%.

En ambos escenarios, La Libertad Avanza partiría con un piso cercano al 28%, mientras que la UCR se ubicaría alrededor del 10%. Más atrás aparecen Fuerza Republicana y la izquierda, con niveles de adhesión similares.

En cuanto a la imagen de dirigentes, Jaldo y Chahla encabezan las mediciones, seguidos por el radical Roberto Sánchez, uno de los principales referentes opositores.

Más protagonismo y menos margen para la pasividad

Dentro del Gobierno provincial también se analiza la necesidad de que el gabinete tenga una presencia política más fuerte para respaldar al mandatario y responder con mayor rapidez a los cuestionamientos de la oposición.

Al mismo tiempo, en el oficialismo comienzan a discutir una renovación de dirigentes y la formación de nuevos cuadros políticos, en un contexto en el que la irrupción de figuras ajenas a la política tradicional gana cada vez más espacio.

Con un año por delante para las próximas elecciones provinciales, y con la posibilidad de modificaciones en el calendario electoral, Jaldo busca consolidar su liderazgo y fortalecer la unidad del peronismo tucumano, una meta que todavía demandará negociaciones y acuerdos internos.