Laura Casabé y Benjamín Naishtat, dos realizadores de trayectorias muy diferentes, convergieron en un proyecto que promete revolucionar el cine de género argentino: la adaptación cinematográfica de «La virgen de la tosquera», basada en los inquietantes cuentos de Mariana Enríquez. En una entrevista exclusiva, los creadores revelaron cómo fusionaron el terror literario con la identidad cinematográfica nacional.
El encuentro con el universo Enríquez
Para Casabé, directora del film, los cuentos de Enríquez representaban «un universo que sentía mucho deseo de trasladar al audiovisual. Un poco lo pedía a gritos: sus cuentos convocan una idea de montaje muy cinematográfico». Naishtat, responsable del guion, coincide: «Dentro del universo de Mariana Enríquez, creo que ‘Los peligros de fumar en la cama’ y particularmente ‘La virgen de la tosquera’ son el punto más alto de su trabajo. Es muy potente».
La fusión de dos relatos
La película no solo adapta el cuento que da nombre al film, sino que también incorpora «El carrito», ambientado durante la crisis del 2001. Casabé explica: «Había una fusión muy natural entre los dos. ‘El carrito’ transcurre durante la crisis del 2001, y eso despuntó en mí el deseo de instalar ese como el escenario de una película de coming of age». Originalmente había un tercer relato, «El aljibe», que «quedó afuera naturalmente» durante el proceso creativo.
El método de adaptación de Naishtat
El guionista, quien también adaptó la novela «Glaxo» de Hernán Ronsino, revela su método: «Tiene que haber una apropiación muy personal. Tomar los elementos que a uno lo obsesionan, para reconfigurarlos y armar la película». Su proceso incluye «una lectura muy obsesiva y después trabajar por un año entero sin volver a tocar el libro», descubriendo luego que «reaparecen muchas cosas que uno se había olvidado que ya estaban ahí, en la fuente».
La evolución de Casabé como directora
Antes de este proyecto, Casabé dirigió el capítulo «El temblor» para la serie mexicana «La hora marcada» y el documental «Álbum de familia». Sobre esta evolución, reflexiona: «Cuando llegué a ‘La virgen de la tosquera’ tenía mucha experiencia acumulada que me aportó muchísimo, especialmente con respecto a las cosas que no volvería a hacer».
Un aprendizaje clave fue su búsqueda de «caras nuevas, sin una impronta preexistente, que me hicieran sentir que estaba naciendo de cero».
El terror argentino: entre la explosión creativa y las limitaciones
Ambos creadores analizan el momento actual del género en Argentina. Naishtat revela su interés por «escribir películas de terror ambientadas en el norte argentino, mezclándolo con el imaginario vernáculo de fábulas y leyendas». Casabé observa que «ahora estoy por empezar a trabajar en un laboratorio de guion y aparecen muchos proyectos de terror, y muy buenos».
Sin embargo, señalan una paradoja: mientras existe una «nueva cinefilia que cultiva y valora el género», desde el punto de vista institucional «el INCAA no acompaña». Como resume Casabé: «Voces sobran: lo que faltan son los recursos».
Un proyecto que marca tendencia
«La virgen de la tosquera» se presenta no solo como una adaptación literaria, sino como un hito en la reconfiguración del cine de género argentino, aprovechando lo que Naishtat describe como «una revinculación de la cultura argentina con el lenguaje del género» que rompió barreras históricas en la percepción del terror nacional.




