En una sesión preparatoria que parecía más un ring de boxeo que un acto formal, los diputados electos juraron este mediodía en la Cámara baja, con Javier Milei y su equipo mirando desde el palco. Hubo gritos, gestos provocadores y hasta comentarios fuera de lugar que marcaron el tono caótico, entre libertarios, peronistas y la izquierda.

El gesto desafiante de Grabois

Juan Grabois, de Fuerza Patria, no perdió tiempo: al jurar, miró directo al palco de los Milei y levantó tres dedos. Un claro guiño al escándalo de coimas en la Andis, donde Karina Milei está involucrada por audios filtrados. Algunos lo vieron como una referencia a «Los Juegos del Hambre», pero el mensaje fue directo y picante.

Lemoine, la reina de las provocaciones

Lilia Lemoine, de La Libertad Avanza, se plantó cerca del estrado y no paró de cruzar a los opositores. Nicolás del Caño, del FIT, le gritó «¡Tomá, tomá!» después de jurar por jubilados y Palestina. Romina Del Plá sumó con su defensa al pueblo palestino, mientras Lemoine respondía a los gritos. Myriam Bregman explotó: «¡Que esta señora se calle la boca, nos tiene recansados!». Hasta María Elena Velázquez le hizo la V peronista y le dijo «mirá, mi amor», sin callarse.

Micrófonos abiertos y comentarios inapropiados

Gerardo Cipolini, presidente provisional, metió la pata varias veces con el mic abierto. Comentó «¡che, qué buena que está!» sobre diputadas como Rosario Goitía, María Graciela de la Rosa y Mónica Becerra. También se oyó cuando Del Caño señaló a Patricia Bullrich como «represora», y Cipolini preguntó por ella sin darse cuenta.

Otras perlitas del día

Martín Lousteau juró mostrando tres dedos hacia el palco, en un gesto similar al de Grabois. Juan Carlos Molina, de Santa Cruz, apareció con un poncho con colores patrios y juró por Hebe de Bonafini y las Madres. La transmisión oficial capturó todo, menos la jura de Lousteau, enfocada en los cruces.
Al final, la jura dejó claro que las tensiones políticas siguen al rojo vivo, con el 10 de diciembre a la vuelta de la esquina.