Luiz Inácio Lula da Silva inició oficialmente su campaña para las elecciones de octubre con un mensaje contundente: impedir el regreso de la derecha al poder y defender el rumbo político de Brasil. El presidente brasileño buscará un cuarto mandato en una elección que aparece como un nuevo enfrentamiento entre el líder del Partido de los Trabajadores (PT) y el bolsonarismo.

Lula eligió para el lanzamiento un escenario cargado de simbolismo: el estadio Vila Euclides, en São Bernardo do Campo, en el cinturón industrial de São Paulo. Allí comenzó su trayectoria política hace medio siglo, cuando encabezaba las movilizaciones de los trabajadores metalúrgicos durante la dictadura militar.

A sus 80 años, el mandatario se presenta ante el electorado como el dirigente capaz de garantizar la continuidad de un proyecto político que reivindica la reducción de la pobreza, la inclusión social y una política exterior brasileña con mayor autonomía.

“Mientras esté vivo, no voy a permitir que la derecha regrese al poder”, afirmó Lula durante el acto de lanzamiento.

Una elección que vuelve a dividir a Brasil

La campaña presidencial tendrá como principal adversario a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien se encuentra encarcelado e inhabilitado políticamente tras su condena por el intento de golpe de Estado posterior a las elecciones de 2022.

Flávio también lanzó su campaña este domingo, con un acto multitudinario en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, uno de los principales escenarios políticos del bolsonarismo.

El escenario electoral se presenta particularmente ajustado. Una encuesta difundida el viernes ubica a Lula con el 43% de intención de voto en una eventual segunda vuelta, frente al 40% de Flávio Bolsonaro.

La diferencia se encuentra dentro de un margen estrecho y anticipa una campaña altamente competitiva. El resto de los candidatos aparece por debajo de los dos dígitos, por lo que el desenlace podría depender de los sectores que todavía no tienen definido su voto.

Lula busca consolidar su legado

El presidente brasileño intenta convertir la campaña en una defensa de su trayectoria política.

Durante el acto recordó sus orígenes como dirigente sindical y su procedencia de una familia pobre del nordeste brasileño. También reivindicó las transformaciones sociales registradas durante sus gobiernos y prometió profundizar las políticas destinadas a los sectores históricamente marginados.

Uno de los ejes de su discurso fue la soberanía económica. Lula aseguró que los minerales críticos existentes en Brasil, cada vez más demandados por las grandes potencias, deben ser explotados en beneficio del país y de su población.

También dedicó parte de su intervención a las mujeres y reclamó una sociedad en la que puedan vivir con mayores niveles de seguridad y respeto.

El regreso de Bolsonaro como promesa electoral

Flávio Bolsonaro busca presentarse como una versión más moderada de su padre, aunque mantiene buena parte de las posiciones centrales del bolsonarismo.

Su principal objetivo político, además de ganar la Presidencia, es conseguir la liberación de Jair Bolsonaro mediante un indulto, una amnistía o alguna alternativa jurídica.

El bolsonarismo también considera fundamental conquistar posiciones en el Senado, donde pretende impulsar cambios que puedan afectar a los magistrados del Tribunal Supremo que condenaron al expresidente.

En su discurso de lanzamiento, Flávio concentró sus críticas en Lula y puso el foco en la seguridad, el crimen y la economía.

La derecha busca recuperar Brasil

La elección brasileña tendrá una importancia que excede las fronteras del país.

Brasil es la principal economía de América Latina y uno de los actores políticos más relevantes de la región. Una nueva victoria de Lula significaría un freno para la expansión de las derechas latinoamericanas, mientras un triunfo de Flávio Bolsonaro representaría el regreso del bolsonarismo al Palacio del Planalto.

El resultado también tendrá impacto sobre el escenario internacional y sobre la relación de América Latina con Estados Unidos, especialmente en un momento en que Donald Trump busca ampliar la influencia estadounidense en el continente.

El voto que puede definir la elección

Aunque Lula parte con una ventaja mínima en los sondeos, la elección está lejos de estar definida.

Uno de los sectores que podría inclinar la balanza son las mujeres de sectores medios y populares, un grupo electoral considerado decisivo por los especialistas.

También será importante el voto de quienes todavía no tienen decidido a quién apoyar. Según los sondeos citados por El País, alrededor de siete de cada diez consultados aseguran tener definido su voto, lo que deja un espacio reducido pero potencialmente determinante para los indecisos.

Las elecciones se celebrarán el 4 de octubre y, si ningún candidato supera el 50% de los votos, habrá segunda vuelta el 25 de octubre. Además de presidente, los brasileños elegirán gobernadores, diputados y dos tercios del Senado.

Una disputa que puede marcar a América Latina

La elección brasileña aparece así como mucho más que una competencia entre dos candidatos.

Será una nueva pulseada entre el proyecto político de Lula y el movimiento construido alrededor de Jair Bolsonaro, con Flávio como heredero electoral de su padre.

Si Lula consigue un cuarto mandato, llegará a los 85 años al finalizarlo y cerrará una de las carreras políticas más extensas de la historia democrática brasileña. Si triunfa Flávio, el bolsonarismo recuperará el poder institucional y podría iniciar una nueva etapa de confrontación con el Supremo Tribunal Federal.

En cualquiera de los dos escenarios, el resultado tendrá consecuencias para el equilibrio político de América Latina.

Brasil vuelve a convertirse, una vez más, en uno de los principales escenarios de la disputa entre la izquierda y la nueva derecha regional.