El presidente Javier Milei visitó este jueves la ciudad mendocina de San Rafael para participar de un almuerzo organizado por la Cámara de Comercio local. Pero la jornada estuvo marcada por un fuerte clima de descontento: desde temprano, organizaciones gremiales, jubilados y familias de personas con discapacidad salieron a las calles para expresar su rechazo a la visita del mandatario.
En ese contexto, un enorme cartel con la frase “Milei huevonazo” apareció colgado en un puente que une el Acceso Este con la Avenida Vicente Zapata. La imagen se viralizó rápidamente y se convirtió en el símbolo de la protesta en la provincia.
Detenciones y repudio en las calles
Minutos después de la aparición de la pancarta, efectivos policiales retiraron el cartel y, tras revisar cámaras de seguridad, detuvieron a tres manifestantes sospechados de haber participado en su colocación. Fueron trasladados a una comisaría y liberados horas más tarde.
El episodio generó un fuerte repudio entre vecinos y organizaciones sociales, que consideraron la medida una respuesta desproporcionada frente a una expresión pacífica. La reacción policial fue interpretada como parte de una práctica cada vez más extendida en los actos oficiales, donde el despliegue de seguridad y las detenciones parecen volverse la respuesta habitual ante cualquier manifestación de disconformidad.
Protestas que se repiten en cada provincia
La visita a San Rafael se suma a una seguidilla de actos en los que Milei ha sido recibido con abucheos y protestas. En ciudades como Ushuaia, Santa Fe y Buenos Aires, sus apariciones públicas terminaron en medio de cantos y reclamos por las consecuencias del ajuste económico.
En Mendoza, además del episodio del cartel, hubo concentraciones en las inmediaciones del centro de exposiciones donde se realizó el evento. Manifestantes intentaron acercarse, pero el acceso fue bloqueado por un operativo de seguridad que limitó toda circulación en la zona.
Una ciudad blindada y prensa con acceso restringido
Desde temprano, San Rafael amaneció completamente cercada. Más de 700 efectivos entre Policía Federal y Casa Militar desplegaron un operativo de tres anillos que bloqueó los accesos al lugar del almuerzo, al que asistieron empresarios, industriales y funcionarios.
Los medios locales denunciaron restricciones para cubrir el acto: solo una señal oficial tuvo autorización para grabar dentro del recinto, mientras que el resto de la prensa debió mantenerse a distancia.




