El presidente Javier Milei participó este 25 de Mayo del tradicional Tedeum en la Catedral Metropolitana, en una jornada donde el Gobierno buscó mostrar una imagen de unidad política pese a las tensiones internas dentro de La Libertad Avanza.

La actividad comenzó con una caminata desde Casa Rosada hacia la Catedral junto a ministros y funcionarios nacionales. Luego de la ceremonia religiosa, el mandatario participó del canto del Himno Nacional frente al Cabildo y más tarde encabezó una reunión de gabinete en Balcarce 50.

Durante la homilía, el arzobispo porteño Jorge García Cuerva dejó mensajes con fuerte contenido social y político. “Nadie es descartable, nadie es desechable”, afirmó, al tiempo que pidió mayor solidaridad frente al sufrimiento social y reclamó “renunciar a las palabras hirientes”.

El religioso también cuestionó el clima de agresividad en redes sociales y apuntó contra “los odiadores de ayer y los haters de hoy frente a una computadora”, en una frase interpretada como una crítica al discurso de confrontación que atraviesa el escenario político actual.

En paralelo, la Casa Rosada aprovechó la ceremonia para exhibir una postal de cohesión interna luego de semanas marcadas por cruces y disputas dentro del oficialismo. En la primera fila se ubicaron Karina Milei, el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem y el vocero presidencial Manuel Adorni, protagonistas recientes de la interna libertaria.

Algunas filas más atrás también estuvo presente el asesor presidencial Santiago Caputo, otro de los nombres centrales en las disputas que atraviesan al denominado “Triángulo de Hierro” del Gobierno.

La ceremonia volvió a mostrar cómo el Tedeum del 25 de Mayo funciona no solo como un acto religioso y patrio, sino también como un espacio cargado de señales políticas, donde cada gesto, presencia y mensaje adquiere lectura propia en el clima actual de la política argentina.