El gobierno nacional rechazó las acusaciones del expresidente boliviano Evo Morales sobre un presunto envío de armamento y apoyo represivo desde Argentina hacia Bolivia, en medio de la creciente crisis política y social que atraviesa el país vecino.

El canciller Pablo Quirno salió al cruce de las versiones y aseguró que las denuncias son “falsas y sin sustento”. Según explicó, la administración de Javier Milei no envió material represivo ni personal de seguridad, sino que autorizó el traslado de ayuda humanitaria mediante aviones Hércules de la Fuerza Aérea.

La polémica se desató luego de que Morales denunciara públicamente que Argentina habría colaborado con el gobierno de Rodrigo Paz Pereira mediante el envío de gases lacrimógenos, municiones y efectivos policiales para reforzar la represión de las protestas que se multiplican en distintas regiones bolivianas.

Desde la Casa Rosada, Quirno respondió con dureza y acusó al exmandatario boliviano de impulsar una estrategia para desestabilizar al gobierno de Paz. Además, remarcó que el operativo argentino consistió en el traslado de más de 80 toneladas de alimentos para abastecer zonas afectadas por los bloqueos.

El funcionario también confirmó que la decisión se tomó sin intervención del Congreso argentino, al considerar que se trató de una acción de asistencia humanitaria.

En paralelo, el canciller sostuvo que Argentina integra un bloque de países latinoamericanos que respaldan al gobierno boliviano frente a la crisis, y volvió a cuestionar al liderazgo político de Evo Morales, al que responsabilizó por el escenario de tensión que atraviesa Bolivia.