Adiós a una leyenda de Hollywood

Diane Keaton, una de las actrices más queridas y singulares del cine estadounidense, falleció en California a los 79 años, según confirmó un portavoz de su familia a la revista People. La intérprete, recordada por su papel en Annie Hall, película que le valió el Óscar en 1978, deja una huella imborrable en la historia del cine. Hasta el momento, no se dieron a conocer los detalles sobre las circunstancias de su muerte.

Keaton debutó en la gran pantalla en 1970 con Lovers and Other Strangers y rápidamente se consolidó como una figura clave en Hollywood. Su participación en El Padrino la presentó al gran público, interpretando a Kay Adams, la esposa de Michael Corleone (Al Pacino). Sin embargo, fue su colaboración con Woody Allen la que marcó un antes y un después en su carrera.

De “Annie Hall” al club de las mujeres que hicieron historia

Con Annie Hall (1977), Keaton no solo conquistó al público y a la crítica, sino que redefinió la figura femenina en la comedia romántica. A partir de allí, su estilo –tanto en la actuación como en la moda– se volvió icónico. Además del Óscar, fue nominada otras tres veces por Reds (1981), Secretos compartidos (1996) y Cuando menos te lo esperas (2003).

Incluso después de los 70 años, la actriz siguió activa. Participó en Book Club (2018), donde interpretó a una jubilada que redescubre el deseo, y en Poms (2019), una comedia sobre segundas oportunidades. Su último trabajo fue Summer Camp (2024), junto a Kathy Bates y Alfre Woodard.

Keaton en sus propias palabras

En sus memorias Ahora y siempre (2012), Keaton se mostró sin filtros: habló de su madre, de su lucha contra la bulimia y de su decisión de adoptar hijos pasados los 50. Allí también recuerda cómo cambió su nombre al descubrir que ya existía otra actriz llamada Diane Hall: “Dejar de ser yo me produjo cierta perplejidad”, escribió.

Su relación con Woody Allen ocupa un lugar especial en el libro. “Durante los ensayos de Sueños de un seductor me enamoré de Woody y del guion”, confiesa. Aunque su romance terminó en 1975, mantuvieron una profunda amistad. “Todavía lo quiero”, admite con ternura.

También evoca con franqueza sus amores con Warren Beatty y Al Pacino. De este último, con quien compartió rodajes de El Padrino, llegó a confesar: “Le pedí que se casara conmigo. Pobre Al, nunca quiso”.

Keaton siempre se definió como una mujer fuera de molde, ajena al glamour y fiel a sí misma. Su película favorita, confesó, fue Cuando menos te lo esperas: “Fue algo inesperado a los 54 años y me dio la sensación de estar rodeada de personas extraordinarias”.

Una despedida que deja huella

Con su estilo inconfundible, su humor y su autenticidad, Diane Keaton transformó la forma en que Hollywood retrata a las mujeres. Ícono de elegancia y talento, su legado sigue vivo en cada una de sus películas y en las generaciones de actrices que inspiró.