Factores estacionales, errores del Gobierno y dudas sobre la credibilidad económica alimentan la incertidumbre.
Después de meses de calma, el dólar pegó un salto en julio, especialmente en la última semana, y los expertos advierten que la suba podría extenderse en agosto. A pesar del desembolso de 2.000 millones de dólares del FMI, la divisa no da tregua. Según consultoras como Vectorial y Epyca, la escalada responde a una mezcla de factores estacionales y estructurales: el fin de la cosecha gruesa, mayor demanda por turismo en vacaciones de invierno, importaciones de gas y la cercanía de las elecciones, que frenan el ingreso de capitales extranjeros. Pero hay más: errores del equipo económico de Javier Milei habrían amplificado el problema, poniendo en jaque la confianza en el plan oficial.
Errores y credibilidad: el talón de Aquiles del Gobierno
Más allá de lo estacional, las consultoras señalan problemas estructurales como la falta de inversiones extranjeras, exportaciones de hidrocarburos limitadas por precios internacionales bajos y un dólar competitivo que impulsa importaciones. A esto se suman “errores no forzados” del Gobierno, como la eliminación caótica de las Letras Fiscales de Liquidez (LEFI), que liberó 10 billones de pesos al mercado, forzando al Tesoro a absorberlos con altas tasas. Otro traspié fue la intervención del Banco Central en el mercado de futuros, generando un dólar artificialmente barato que incentivó compras especulativas y complicó la estrategia cambiaria. “La credibilidad del equipo económico está en duda”, advierte Vectorial, mientras Epyca cuestiona si el mercado volverá a confiar en promesas de estabilidad de Milei y Caputo.
¿Qué esperar para agosto?
Con el dólar a solo 6% del tope de la banda cambiaria ($1.456 en agosto), el Banco Central podría intervenir para contenerlo. Sin embargo, el desembolso del FMI no logró calmar las aguas: el viernes, tras la aprobación del acuerdo, el dólar apenas retrocedió un 0,8%, lejos de compensar la suba previa. La clave, según Outlier, está en una comunicación más clara del régimen monetario para reducir la incertidumbre. Además, agosto trae un desafío: el vencimiento récord de letras por 36 billones de pesos será una prueba de fuego para el equipo económico. ¿Podrán recuperar la confianza del mercado? La respuesta definirá el rumbo del dólar en las próximas semanas.




