Donald Trump reapareció este sábado en Mar-a-Lago para confirmar los detalles de la operación militar en Venezuela. Desde su residencia en Florida, el mandatario estadounidense oficializó la extracción de Nicolás Maduro —quien es trasladado a Nueva York— y marcó la línea de su política exterior: El dominio de Estados Unidos en América Latina no será cuestionado nunca más.

En una conferencia de prensa junto al alto mando militar, Trump justificó el despliegue de 150 aeronaves alegando que la administración de Caracas representaba una «amenaza directa» para los intereses norteamericanos. Sin embargo, el punto más álgido de su discurso estuvo dirigido a los líderes de la región que cuestionaron el operativo.

«Que se cuide el trasero»

La tensión escaló cuando se le consultó sobre la postura de Gustavo Petro. El presidente de Colombia había calificado el ataque como una violación a la soberanía. La respuesta de Trump fue una advertencia directa, vinculando al mandatario colombiano con el narcotráfico.

«Él está produciendo cocaína y la están enviando a Estados Unidos, así que sí, tiene que cuidarse el trasero«, declaró Trump. La frase marca un quiebre en la relación diplomática entre Washington y Bogotá, enviando un mensaje al resto del continente sobre las consecuencias de oponerse a la nueva estrategia de seguridad estadounidense.

Giro estratégico: Delcy sí, Machado no

Sobre el futuro político de Venezuela, Trump redefinió el escenario y descartó a María Corina Machado, la líder de la oposición tradicional. «No tiene el apoyo o el respeto», afirmó el presidente, cerrando la puerta a su participación en el corto plazo.

En contrapartida, reveló que mantuvo contactos con la actual vicepresidenta, Delcy Rodríguez. Según Trump, la funcionaria le comunicó que está «dispuesta a cooperar» con Estados Unidos, lo que sugiere que la Casa Blanca busca gestionar la transición con elementos de la actual estructura gubernamental venezolana, dejando de lado a los actores políticos externos.

Maduro, bajo custodia federal

El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor, brindó los detalles técnicos de la misión. Confirmó que Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, «se entregaron sin resistencia» ante las fuerzas estadounidenses y que no hubo bajas durante el procedimiento.

«Se rindieron», sentenció Caine. Ambos se encuentran bajo custodia del Departamento de Justicia y enfrentarán cargos en tribunales de Nueva York. Con esta acción, Trump da por iniciada una nueva etapa en el hemisferio, caracterizada por la intervención directa y el uso de la fuerza militar.