La Legislatura de Tucumán volvió a poner el transporte público en el centro del debate: el oficialismo aprobó la prórroga de la emergencia del sector por dos años más, pese al rechazo de la oposición.

La medida permite sostener los subsidios a las empresas del sistema, una herramienta que, según el legislador Tulio Caponio, resulta clave para evitar que el servicio colapse. Solo en el último mes, la Provincia destinó más de $5.000 millones al sector, a lo que se sumaron aportes municipales cercanos a los $2.000 millones.

Desde el Ejecutivo argumentan que la crisis persiste y que incluso se agravó por el aumento de costos, especialmente en combustible y salarios. Bajo ese diagnóstico, consideran que extender la emergencia es la única forma de sostener el funcionamiento del sistema.

Del otro lado, la oposición cuestionó con dureza la decisión. Legisladores advirtieron que se está “normalizando” una situación excepcional y criticaron la calidad del servicio, al que calificaron como deficiente. También remarcaron la caída en la cantidad de pasajeros, que en los últimos años se habría reducido a la mitad.

Además, surgieron planteos sobre el destino de los subsidios y pedidos de mayor control, en especial hacia la Aetat, que concentra buena parte de los fondos.

Así, la prórroga volvió a exponer un problema estructural: un sistema que se sostiene con asistencia estatal, pero que sigue acumulando críticas por su funcionamiento y falta de soluciones de fondo.