El Palacio de los Deportes vibró con una energía distinta este sábado. La reciente edición del Tucumán Urban Indie confirmó lo que se venía gestando en el boca en boca: el festival ya es el emblema indiscutido del NOA. Esta vez, la organización dio un salto de calidad con una curaduría fina, logrando poner en diálogo a la escena emergente con los consagrados del indie.

La tarde arrancó impregnada de identidad local. Lucha Cruz fue la encargada de abrir el portal. Acompañada de una guitarra y batería, la cantante ofreció una presentación genuina. Su interpretación de Putita de Babasónicos resonó con fuerza en el público, pero fue la presentación de su canción propia, Me encontré, lo que cautivó a Tucumán.

La identidad y la resistencia

El bloque tucumano continuó con Maze2k, quien trajo el barrio al escenario presentando su disco Changuerío Deluxe (2025). Su show fue un manifiesto: «La salida es colectiva», escupió en el micrófono durante Aro, Aro, Aro, una frase que resume su práctica artística empapada de vivencia. En un cruce emotivo, fusionó el arte urbano con la raíz al invitar a su hermana, Ana Zeitune, para interpretar Zamba del arribeño, demostrando que la rima también es territorio.

Luego, el escenario cambió de piel con La Ruth. La cantautora montó una escenografía impactante con gráficas de Vero Corrales y un nuevo look que acompañó una expresión artística visceral. «Para encontrarme necesito naufragar», cantó en Taxi, sencillo del 2023. Su performance fue una toma de posición política: «¿Cómo creen que se sostiene todo esto? Poniendo el cuerpo», interpeló al público, defendiendo la cultura estatal e independiente.

Este segmento dejó una certeza que flotó en el aire toda la tarde: el compromiso de los artistas tucumanos trasciende lo estético. Hay una conciencia colectiva de que el arte es una herramienta de transformación y que, en tiempos complejos, la escena local funciona como una trinchera de resistencia cultural y creatividad inagotable.

Visitas de lujo y encuentros inesperados

La llegada de los nacionales elevó la temperatura. Sakatumba trajo desde Buenos Aires ese sonido difícil de etiquetar: un post-punk con tintes jazzy que, más que canciones, definió una experiencia sonora hipnótica.

La noche siguió con Ainda, que tiñó el Palacio de ternura pop. La gran sorpresa llegó cuando invitaron a Goyo Degano al escenario para hacer Kilómetros, un regalo inesperado que el público celebró con euforia.

Por su parte, Sara Hebe transformó el recinto en una pista de baile combativa. También fue protagonista de encuentros al invitar a La Ruth a bailar con ella. Con gráficas transgresoras y un mensaje feminista, demostró que la cultura indie no se queda fuera de la crítica social.

El cierre fue demoledor. Bándalos Chinos, una de las bandas más esperadas, presentó las canciones de Vándalos (2025). La movilidad de Goyo y los riffs de Iñaki Colombo generaron magia pura en el Tucumán Urban Indie, confirmando por qué son referentes continentales.

Finalmente, Louta cerró la noche presentando Un instante. Su show no necesita explicación, se siente. Con su equipo de bailarines y esa actitud performática que rompe la cuarta pared, el artista logró esa conexión casi religiosa con la gente. Fue el broche de oro para una edición que, sin dudas, quedará en la historia del festival.