La Universidad Nacional de Tucumán (UNT) está a un paso clave de avanzar con su proyecto de Ciudad Universitaria. El rector Sergio Pagani confirmó que todo depende ahora de la convalidación judicial de los convenios firmados con YMAD, que ya tienen luz verde política e institucional.
Los acuerdos que cambian el juego
Se firmaron dos convenios clave: uno para cerrar el litigio por el 40% de las utilidades de Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD), presentado a fin de diciembre de 2025 ante el Juzgado Federal de Catamarca, y otro para que el Gobierno nacional deje la presidencia de la empresa (ya con decreto publicado). Ambos fueron aprobados por la Legislatura de Catamarca (Diputados y Senado) y el Consejo Superior de la UNT.
Una vez que el juez dé el ok, el Consejo Superior podrá definir las obras y el destino de los fondos. El proyecto se desarrollará en zona urbana de San Miguel de Tucumán (no en San Javier), como decidió el Consejo en 1964 y ratifican estudios actuales de Arquitectura y el Observatorio Ambiental. La UNT recibirá el 40% de las utilidades de YMAD hasta completar 135.000 m² de construcción (sin plazo fijo, depende de la producción minera). Después, ese porcentaje se divide 20% para UNT y 20% para otras universidades nacionales.
Un cierre histórico a la vista
Pagani destacó que esto resuelve un conflicto de casi 70 años entre el Estado nacional, Catamarca, YMAD y la universidad. “No hay límite de tiempo, la métrica son los metros cuadrados”, explicó. Las elecciones universitarias del 20 de mayo no alterarán el rumbo, ya que son decisiones del Consejo Superior. Todo está listo para que, si el aval llega pronto (quizá en febrero), el proyecto empiece a tomar forma concreta y la UNT pueda crecer en infraestructura sin más trabas. Un paso gigante para la educación pública tucumana.




