El gobierno de Cuba llevó su conflicto con Estados Unidos al Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas y acusó a Washington de aplicar un “acto de guerra y de genocidio” mediante el endurecimiento del bloqueo energético sobre la isla.
La denuncia fue presentada por el canciller cubano Bruno Rodríguez durante una sesión convocada por China. Allí sostuvo que las sanciones impulsadas por el gobierno de Donald Trump están provocando un deterioro crítico de las condiciones de vida en Cuba y podrían derivar en una crisis humanitaria de gran escala.
Rodríguez aseguró que el cerco energético funciona en los hechos como un bloqueo naval y advirtió que las restricciones afectan directamente el acceso a combustible, medicamentos y servicios esenciales.
El funcionario cubano también cuestionó las recientes acusaciones judiciales impulsadas en Estados Unidos contra el expresidente Raúl Castro, vinculadas al derribo de avionetas de la organización Hermanos al Rescate en los años noventa. Según La Habana, esas medidas buscan justificar una posible escalada militar contra la isla.
En su intervención, el canciller advirtió que una agresión armada tendría consecuencias devastadoras tanto para Cuba como para Estados Unidos. “Provocaría un baño de sangre”, afirmó ante el Consejo de Seguridad.
Además, apuntó directamente contra Marco Rubio, a quien acusó de promover una política de máxima presión sobre Cuba y de impulsar medidas destinadas a asfixiar económicamente al país.
La tensión entre ambos gobiernos creció en los últimos meses luego de nuevas sanciones económicas y del endurecimiento de las restricciones vinculadas al petróleo y al comercio internacional.
Mientras Washington sostiene que busca forzar reformas políticas y económicas en la isla, el gobierno cubano denuncia que las medidas afectan principalmente a la población civil y agravan la crisis energética que atraviesa el país.
El conflicto vuelve a colocar a Cuba en el centro de una disputa geopolítica regional marcada por sanciones, presiones diplomáticas y amenazas de escalada militar.
Pese al fuerte tono de la denuncia, Rodríguez aseguró que La Habana continúa dispuesta a mantener canales de diálogo con Estados Unidos, aunque reclamó el fin inmediato del bloqueo económico y energético.




