Los demócratas lograron quedarse con el control del Senado y la Cámara de Representantes tras imponerse en estados históricamente republicanos. El resultado debilita al presidente Donald Trump y genera preocupación en la Casa Rosada por el futuro del respaldo de Washington al programa económico de Javier Milei.
Las elecciones de medio término en Estados Unidos dejaron un duro revés para Donald Trump. El Partido Demócrata consiguió mayoría en las dos cámaras del Congreso y avanzó sobre territorios que tradicionalmente fueron bastiones republicanos, en una clara señal de descontento con la gestión del mandatario.
Entre las victorias más resonantes se encuentran las de Texas, Iowa, Carolina del Sur y Kansas, estados donde Trump había conseguido importantes diferencias en las elecciones de 2024. También hubo avances en Ohio y otros distritos conservadores.
El resultado estuvo marcado por el malestar social frente al aumento del costo de vida, los aranceles comerciales y la guerra contra Irán, iniciada en febrero por Estados Unidos. El conflicto impactó en los precios del petróleo y los combustibles, profundizando el descontento de los votantes.
Trump intenta despegarse de la derrota
Pese a haber protagonizado una intensa campaña electoral, con más de 20 actos para respaldar a los candidatos republicanos, Trump buscó restarle importancia al resultado.
«Yo no estaba en la boleta electoral y, de haberlo estado, ¡habríamos ganado por goleada!», publicó en su red Truth Social, en un intento de despegar su imagen del fracaso electoral.
Sin embargo, el nuevo escenario representa un problema para el mandatario, que deberá afrontar los últimos dos años de su gestión con un Congreso controlado por la oposición. Esto podría dificultar la aprobación de sus principales iniciativas y limitar su margen de acción política.
La derrota de Trump enciende alarmas en la Casa Rosada
El resultado electoral también tiene repercusiones en Argentina. El gobierno de Javier Milei observa con preocupación el cambio de equilibrio político en Washington, especialmente por las posibles consecuencias sobre el respaldo estadounidense al programa económico libertario.
La relación entre Milei y Trump fue uno de los principales activos internacionales de la administración argentina. Por eso, el avance demócrata abre interrogantes sobre la continuidad del acompañamiento político de Estados Unidos a la Casa Rosada.
Mientras tanto, la victoria demócrata también tuvo repercusiones internacionales. El presidente español, Pedro Sánchez, celebró el resultado y sostuvo que la ola de la ultraderecha «ya no crece: se desmorona». Desde Irán, el negociador Mohamad Baqer Qalibaf interpretó los comicios como un rechazo de los estadounidenses a la guerra.
La nueva composición del Congreso estadounidense marca un cambio de escenario para Trump y abre una etapa de incertidumbre sobre el vínculo político entre Washington y sus gobiernos aliados, entre ellos el de Milei.




