Centenares de personas se movilizaron el día sábado desde Buenos Aires hasta La Plata en una caravana que reclamó la libertad de Milagro Sala, la referente social y política que lleva casi una década detenida. La jornada, cargada de emoción y compromiso, unió a organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos, incluida la Tupac Amaru, en un grito unificado por justicia.
Un recorrido con memoria y lucha
La marcha comenzó en la Casa de las Madres, bajo un cielo gris y un frío que no frenó el entusiasmo. Antes de partir hacia La Plata, los manifestantes pasaron por la casa de Cristina Fernández de Kirchner, en San José 1111, donde la expresidenta cumple su condena por la causa Vialidad. En la esquina del barrio Constitución, la caravana hizo una pausa, esperando ver a Cristina en el balcón, mientras coreaban por la libertad de ambas mujeres, unidas por un destino marcado por lo que muchos consideran una justicia injusta.
“Queremos que se las vea, que se escuche su lucha”, decía una militante mientras las banderas de la Tupac Amaru flameaban en la Plaza San Martín de La Plata, frente a la Casa de la Gobernación.
Milagro Sala: una voz que resiste
Milagro Sala, trasladada hace dos años a La Plata para atender su salud, se asomó a saludar a la caravana. Visiblemente emocionada, agradeció el apoyo: “Me llena el alma verlos. Ustedes están en los barrios, dando un plato de comida, peleando por un país mejor. Vamos a recuperar las ganas de vivir”. Sus palabras resonaron entre los presentes, que no bajan los brazos tras 3500 días de su detención.
Un reclamo que no se detiene
La caravana no solo visibilizó la situación de Milagro, sino que también reavivó el debate sobre la justicia y la persecución política en Argentina. Mientras las banderas seguían flameando, el mensaje fue claro: la lucha por la libertad de Milagro Sala y por un país más justo continúa con más fuerza que nunca.




