Francia está en medio de un nuevo lío político después de que los diputados le dieran la espalda al primer ministro François Bayrou en una moción de confianza. Con 364 votos a favor de la destitución y solo 194 en contra, Bayrou ya prepara su renuncia ante el presidente Emmanuel Macron, quien tiene que elegir rápido cómo seguir.

La derrota que sacude al gobierno

Bayrou, que duró apenas nueve meses en el cargo, apostó todo a un debate de emergencia sobre la deuda francesa, que supera los 3,4 billones de euros. Propuso medidas duras como eliminar feriados nacionales y congelar pensiones para ahorrar 44 mil millones de euros. Pero la oposición, desde la izquierda hasta la extrema derecha, se unió para tumbarlo, viéndolo como una chance de ajustar cuentas con Macron.

Detrás del caos financiero y político

El ex primer ministro advirtió que ignorar la deuda es como «someterse a las armas», pero sus palabras no calaron ni en el parlamento ni en la gente. Las encuestas muestran que los franceses priorizan el costo de vida, la seguridad y la inmigración por sobre el control fiscal. Mientras, analistas alertan que el servicio de la deuda podría saltar de 30 mil millones en 2020 a más de 100 mil en 2030, en un momento donde Macron promete más plata para defensa y la oposición pide revertir la reforma jubilatoria.

¿Qué pasa ahora con Macron?

El presidente podría optar por un nuevo primer ministro centroderecha, como Sébastien Lecornu o Catherine Vautrin, o girar a la izquierda, aunque los socialistas exigen romper con sus políticas pro-empresa. Disolver el parlamento y llamar a elecciones es otra carta, pero improbable. Francia va camino a su quinto premier en menos de dos años, con protestas en el horizonte: sindicatos y grupos como «Bloqueemos Todo» ya anuncian acciones desde esta semana.