La propuesta y el «tono negociador»
Donald Trump volvió a poner sobre la mesa su fija con Groenlandia durante su discurso en Davos. El presidente de Estados Unidos aseguró que quiere negociar la compra inmediata de la isla autónoma de Dinamarca, pero dejó en claro que no piensa usar la fuerza para lograrlo.
Trump describió a Groenlandia como un territorio “vasto, casi deshabitado y subdesarrollado” que necesita protección. Dijo que está estratégicamente ubicada entre EE.UU., Rusia y China, y que “solo Estados Unidos puede protegerla, desarrollarla y mejorarla”. Repitió varias veces que no usará la fuerza: “No tengo que usar la fuerza, no quiero usar la fuerza, no usaré la fuerza”.
Aunque tiró una advertencia sutil: “Probablemente no conseguiremos nada a menos que decida usar fuerza excesiva; seríamos imparables, pero no lo haremos”.
Amenazas comerciales y otros dardos
Antes del discurso, anunció aranceles del 10% a importaciones de ocho países europeos que se oponen al plan, entre ellos Dinamarca y Francia. Macron ya avisó que la UE podría responder con una “bazuca comercial”. En el discurso también criticó duramente las políticas europeas de inmigración, gasto público y energía, pidió parar la guerra en Ucrania porque “muere demasiada gente innecesariamente”, y prometió que con cooperación energética Venezuela ganará “más dinero en los próximos seis meses que en los últimos 20 años”. El tema Groenlandia sigue generando revuelo: la isla mantiene su autonomía y la mayoría de sus habitantes rechaza la idea de ser “vendidos”.




