El precio internacional del petróleo registró una fuerte baja este lunes luego de que Donald Trump anunciara una pausa en los ataques a instalaciones energéticas de Irán. La decisión generó un alivio inmediato en los mercados, que venían golpeados por la escalada del conflicto.

Tanto el crudo WTI como el Brent —las principales referencias globales— retrocedieron con fuerza: el primero cayó cerca de un 8% y se ubicó en torno a los 90 dólares, mientras que el segundo perforó la barrera de los 100 dólares tras descensos de hasta casi 10%.

La reacción fue casi instantánea. El anuncio de una tregua de cinco días, en medio de conversaciones que la Casa Blanca calificó como “productivas”, fue interpretado como la primera señal concreta de desescalada desde el inicio del conflicto a fines de febrero.

El impacto no se limitó al petróleo: las bolsas internacionales también repuntaron con subas en Europa y en Wall Street, reflejando el alivio de los inversores ante una posible salida diplomática.

Hasta ahora, la guerra había empujado el precio del crudo a niveles récord en los últimos años, en medio de temores por el suministro global. Sin embargo, este giro en el escenario geopolítico mostró una vez más la sensibilidad del mercado energético ante cualquier señal política.