Rosario como escenario del desembarco final

En un acto cargado de tensión, el presidente Javier Milei cerró la campaña de su espacio La Libertad Avanza en Rosario, ciudad que recibió su presencia con amplia movilización opositora. Mientras él se preparaba para hablar, una contramarcha integrada por más de cinco mil personas se posicionó para expresar su rechazo.

El reclamo social se transforma en protesta pública

La columna que repudió la visita de Milei agrupa sindicatos, jubilados, organizaciones estudiantiles y sectores que denuncian despidos y cierres de organismos públicos en la ciudad. “Rosario está que hierve”, afirmó la dirigente sindical que encabezó la movilización, enfatizando que la elección de la ciudad para el cierre fue vista como “una provocación”.

Los manifestantes denunciaron que, en apenas dos años, unas 2.200 empresas cerraron en la zona, con alrededor de 1.500 trabajadores despedidos entre el sector público y privado. Además señalaron cierres de organismos dedicados a la discapacidad y al cuidado de sectores vulnerables.

La campaña detrás del acto y lo que está en juego

El cierre en Rosario no sólo marca el final de la etapa electoral para Milei y La Libertad Avanza, sino que busca apuntalar al candidato provincial en Santa Fe, Agustín Pellegrini. En paralelo, la protesta antagónica ilustra el desgaste que el oficialismo enfrenta en ciertas regiones ante tensiones económicas y sociales crecientes.

En ese clima, la movilización se vuelve un termómetro de la aceptación del Gobierno a nivel territorial, con Rosario como laboratorio de conflicto y resistencia abierta.