Antonio, abuelo de dos de las jóvenes asesinadas en Florencio Varela, encabezó la movilización hacia el Congreso. «Esto no puede seguir así», reclamó, y pidió justicia.
Con el dolor a flor de piel, Antonio, el abuelo de Morena Verdi y Brenda Del Castillo —dos de las tres víctimas del triple crimen narco en Florencio Varela— se sumó a la movilización que partió desde Plaza de Mayo hacia el Congreso. En medio de la multitud convocada por Ni Una Menos y otras organizaciones, el hombre agradeció el apoyo masivo y elevó un desgarrador pedido para que las autoridades escuchen el clamor social frente a la inseguridad.
“Hoy me tocó a mí tener dos criaturas asesinadas. Esta vez se llevaron tres vidas, mañana se van a llevar cuatro y se van a llevar cinco. Esto no puede seguir así”, expresó Antonio con la voz quebrada, reflejando la angustia de una sociedad que exige el fin de la violencia.
Un reclamo que busca ser escuchado: «Vamos a seguir luchando»
Antonio no solo cargaba con su propio dolor, sino también con la esperanza de que la movilización logre un cambio. Dijo estar presente para que los que gobiernan “escuchen” y agradeció profundamente el acompañamiento de la sociedad.
En diálogo con Canal Abierto, su mensaje fue claro y conmovedor: “Vamos a seguir luchando. Algún día vamos a tener un lugar donde los chicos puedan educarse, que tengan un trabajo digno y que puedan llevar un pedazo de pan a su casa. Es todo lo que quiero pedir ahora, justicia”.
La familia unida: el compromiso de seguir presentes
Al cierre de la marcha, Antonio volvió a hablar con la prensa y sostuvo que la fuerza para seguir adelante se la da «todo el país» y que confía en la Justicia. «No esperábamos tener tanto apoyo, solo quiero agradecer», sumó, visiblemente emocionado por la respuesta ciudadana.
Junto a él, Federico, primo de ambas víctimas, también tomó la palabra y dejó en claro el compromiso de la familia: «Cada vez que convoquen marchas por este caso, toda la familia estará presente». Una promesa que demuestra que su búsqueda de justicia no se detendrá.
La movilización, que recorrió las calles céntricas de la ciudad, fue una muestra más del repudio generalizado hacia los crímenes narco y la demanda urgente de políticas efectivas que protejan la vida de los jóvenes.




