El viernes, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, enfrentó un momento tenso en la 80ª Asamblea General de la ONU. Mientras subía al estrado, decenas de delegados abandonaron la sala y lo abuchearon, en protesta por la ofensiva militar en Gaza. Pero no todos se fueron: también hubo aplausos. Acá te contamos qué pasó en un discurso que dio que hablar.
Salida masiva y gritos de protesta
Apenas Netanyahu empezó a hablar, muchos funcionarios de distintos países se levantaron y se fueron, mostrando su rechazo a las políticas de Israel en Gaza. Por los parlantes se escuchaba un insistente «Por favor, orden en la sala», mientras afuera, en Times Square, manifestantes anti-guerra se reunían. La salida masiva se dio tras el reconocimiento de Palestina como Estado por países como Reino Unido y Francia, lo que aumentó la tensión. Sin embargo, el líder israelí también recibió vítores de un grupo de observadores, dejando una sala dividida.
Un discurso polémico y provocador
Netanyahu no se achicó. Defendió las acciones de Israel, negando acusaciones de genocidio y hambre deliberado en Gaza. «Si hay hambre, es porque Hamás roba la comida», afirmó, y comparó la situación con los nazis para rechazar críticas de la ONU. Mostró mapas y pancartas, señalando a Irán, Hamás y Hezbolá como amenazas globales, y aseguró que Israel ha «devastado» el programa nuclear iraní. También pidió a Hamás que libere a los rehenes: «Si no, los perseguiremos». Su tono desafiante apuntó especialmente a la base de Donald Trump en EE.UU., mencionando enemigos comunes y el ataque del 7 de octubre de 2023.
Apoyo menguante y un llamado a EE.UU.
El discurso pareció diseñado para reconquistar el apoyo estadounidense, que, según encuestas, ha bajado por la guerra en Gaza. Netanyahu hizo referencias al 11-S y a un estadounidense asesinado en 2016 para conectar con la audiencia de Trump. Mientras tanto, la guerra sigue: tras el ataque de Hamás que dejó 1.200 muertos y 251 rehenes, Israel lanzó una ofensiva que, según el Ministerio de Salud gazatí, causó 65.500 muertes. Con 48 rehenes aún en Gaza, el conflicto está lejos de terminar, y el discurso de Netanyahu dejó claro que no planea ceder.



