Comienza la campaña en la UNT. Entre presentaciones legales, una oposición disminuida pero insistente y la tensa calma del oficialismo.
Filosofía y Exactas como dos caras de la misma moneda expresan la antesala de los proximos meses. E inauguran la gran pregunta
¿Hacia dónde se dirige la disputa por la casa de altos estudios?
Este año, la respuesta parece tener un carácter paradójico: tan simple como tan complejo. Simple porque las elecciones universitarias, como en cualquier institución política, terminan resolviéndose en correlaciones de fuerza relativamente claras. Complejo porque la UNT posee uno de los sistemas electorales más extensos y sofisticados del sistema universitario argentino.
En ese entramado, los “armadores” del rectorado han hecho oídos sordos a los últimos acontecimientos vinculados a las presentaciones judiciales por parte de Miguel Cabrera (candidato a Rector), sobre la potencial candidatura de Pagani. Y repiten incansablemente que no hay ni opinión pública ni influencia externa que sea decisiva en este tipo de contienda. Que el hermetismo de la institución centenaria produce que los únicos actores a atender y complacer son los decanos.
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La re-reelección de Pagani
El oficialismo universitario, encabezado por el Rector Sergio Pagani y el Sec. General José Hugo Saab, ha impulsado durante el último año una serie de movimientos institucionales orientados a habilitar su continuidad en el poder más allá de los límites que históricamente regían en la universidad.
El punto central del debate es la modificación del estatuto universitario —la norma madre de la institución— que, según la interpretación del oficialismo, implicaría una suerte de reinicio del cómputo de mandatos. Bajo esta lectura, autoridades que ya completaron el período máximo permitido (ocho años) podrían volver a presentarse. Para los sectores críticos, en cambio, la reforma estatutaria no debería habilitar nuevas postulaciones.
La tensa calma del oficialismo
En el plano político, el rectorado parece haber construido una estrategia en dos direcciones que, al menos en apariencia, le permitiría encarar el proceso electoral con cierta tranquilidad.
Por un lado, la fórmula propuesta para acompañar al Ing. Sergio Pagani volvería a incluir a la actual Vicerrectora, la Dra. Mercedes Leal. La continuidad de la dupla funcionaría como una señal de estabilidad institucional: una forma de transmitir la idea de que la gestión seguirá su curso sin grandes alteraciones. Sumado a que Leal es una “académica de oficio” y completa el binomio en una suerte de equilibrio (varón/mujer – ciencia exacta/ciencia social – político/académica, etc)
Además, Leal representa para algunos sectores una figura con mayor capacidad de diálogo con grupos internos de la universidad, lo que podría aportar legitimidad política a la fórmula oficialista.
Sin embargo, en los pasillos universitarios circula otra versión: que el acuerdo político entre Pagani y Leal contemplaba que en este turno electoral sería ella quien encabezaría la fórmula. Esa tensión, aunque silenciosa, aparece como uno de los factores que podrían alterar el equilibrio del oficialismo.
El segundo componente de la estrategia del rectorado se basa en un supuesto “operativo clamor”. Operadores cercanos al oficialismo sostienen que al menos diez de los trece decanos de la universidad habrían manifestado su respaldo a la continuidad de Pagani. De confirmarse ese alineamiento, el rector llegaría a la contienda con una ventaja significativa.
No obstante, voces opositoras advierten que tanto Pagani como Leal enfrentan dificultades para consolidar liderazgos en sus propias facultades de origen, lo que introduce un elemento de incertidumbre en el escenario electoral.
Ciencias Exactas: el origen del conflicto
Uno de los focos de mayor tensión se encuentra en la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnológicas (FACET), el espacio académico del que proviene el actual rector.
La facultad es conducida actualmente por el Ingeniero Miguel Cabrera, quien no solo se encuentra distanciado políticamente de Pagani, sino que además es el candidato a Rector por la oposición. Cabrera fue además quien impulsó la presentación judicial que cuestiona la eventual candidatura de Pagani, argumentando su presunta inconstitucionalidad.
Desde sectores cercanos al Decano recuerdan, con tono desafiante, que “a Pagani ya le ganaron una vez”, en referencia a las elecciones en la FACET, y sugieren que no sería imposible repetir ese escenario a nivel del rectorado.
En el plano interno, la facultad también se encamina hacia una disputa electoral propia. Por un lado, la fórmula oficialista estaría encabezada por el Ingeniero Sergio Mohamed, actual Secretario de Planeamiento de la UNT y cercano al Rector. Del otro lado aparece la Ingeniera Fernanda Guzmán, actual Secretaria Académica de la facultad y figura identificada con la continuidad del proyecto político de Cabrera. Fuentes directas de la Facultad anticipan que será una pelea sumamente ajustada.
Filosofía y Letras: una disputa más silenciosa
Si en Exactas el conflicto es explícito, en la Facultad de Filosofía y Letras —de donde proviene la Vicerrectora— las tensiones parecen más discretas, aunque posiblemente más complejas.
La reciente polémica que involucró a la Vicedecana, Prof. Nélida Sibaldi, añadió un nuevo elemento a ese escenario. Durante una intervención televisiva alegó que ella junto a su par, el decano Sergio Robin, se encontraban en condiciones de repetir el mandato. El sector opositor leyó esto como un mensaje hacia Pagani “ya que no se encuentra en condiciones” y tomó su intervención como argumento legal para la presentación judicial.
En esa misma entrevista televisiva, Sibaldi afirmó que repetiría fórmula junto al Decano Robin. Esa posibilidad parecería alinearse con la lógica de continuidad que impulsa el rectorado. Sin embargo, el panorama interno dista de ser lineal. En los últimos meses comenzaron a mencionarse otras posibles candidaturas dentro del espacio político cercano a la Vicerrectora.
Uno de esos nombres es el del magíster Santiago Bliss, quien ya fue dos veces Vicedecano y actualmente se desempeña como secretario de Relaciones Institucionales de la UNT. Su eventual candidatura generó sorpresa dentro de algunos sectores, dado su vínculo político directo con Leal.
En ese contexto, algunos analistas internos hablan incluso de una suerte de “PASO universitaria”, una competencia interna que definiría qué sector se quedará con la conducción del histórico edificio del Centro Prebisch.
La aparición de una tercera candidata, la Magíster Olga Sulca, suma un nuevo elemento a la ecuación. Sulca habría logrado captar apoyos de sectores críticos a la gestión actual de la facultad, lo que introduce un factor de incertidumbre adicional en una disputa que, lejos de resolverse rápidamente, parece recién comenzar.
Una elección que excede a la universidad
Más allá de las disputas personales o de las tensiones entre facultades, lo que se juega en las elecciones de la Universidad Nacional de Tucumán trasciende el recambio de autoridades. La UNT no es solo una institución académica: es uno de los espacios de producción de conocimiento, formación profesional y construcción política más influyentes del norte argentino.
Con más de setenta mil estudiantes, trece facultades y un sistema educativo que incluye escuelas preuniversitarias, la universidad constituye también un actor social de peso en la provincia. Sus decisiones impactan en la agenda pública, en la orientación del sistema científico regional y, muchas veces, en la propia dinámica política tucumana.
Por eso, el proceso electoral universitario suele funcionar como un termómetro de alianzas, equilibrios y disputas que exceden las paredes de las aulas y laboratorios.
En ese marco, la discusión jurídica sobre la posible re-reelección del Rector, la capacidad del oficialismo para sostener su coalición interna y la eventual articulación de una oposición competitiva aparecen como las variables centrales de una elección que recién comienza a desplegarse.
Las próximas semanas mostrarán si el rectorado logra consolidar el respaldo que asegura tener o si, por el contrario, las tensiones internas de algunas facultades terminarán abriendo un escenario más incierto.




