La movilización contra el costo de vida y los recortes educativos reunió a cientos de miles de personas en distintas ciudades francesas. Las organizaciones convocantes estimaron medio millón de participantes, mientras que el Ministerio del Interior contabilizó 320.000.

Francia volvió a vivir una jornada de protestas el sábado 31 de octubre. Por tercer fin de semana consecutivo, estudiantes, sindicatos y chalecos amarillos salieron a las calles para reclamar mejoras salariales, mayor inversión en educación y el fin de la represión.

Las movilizaciones se desarrollaron en París, Lyon, Rouen, Burdeos, Perpiñán y otras ciudades. En Marsella y Toulouse, miles de personas marcharon pese a las restricciones y la falta de autorización oficial.

Marchas bajo fuertes restricciones

Las organizaciones denunciaron que las prohibiciones, los cambios de recorrido y la suspensión de servicios de transporte público buscaron dificultar la participación. En París, la marcha debió recorrer unos cinco kilómetros por la periferia, ya que las autoridades impidieron manifestarse en el centro.

El gobierno desplegó 70.000 policías y gendarmes. Aunque la jornada transcurrió mayormente en calma, se registraron 422 detenciones y enfrentamientos al cierre de las marchas en París, Lyon y Marsella. La policía calificó el balance como un “desorden aceptable”, sin los saqueos ocurridos el 17 de octubre.

El salario y la desigualdad, en el centro del reclamo

La pérdida del poder adquisitivo fue uno de los principales ejes de la protesta. Los manifestantes cuestionaron que grandes empresas como Total acumulen ganancias millonarias mientras los sectores populares enfrentan dificultades para llegar a fin de mes.

Los sindicatos consideraron insuficiente el aumento de 22 euros anunciado para el salario mínimo, que quedaría en torno a los 1.500 euros brutos mensuales.

También participó de la marcha parisina Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa y único candidato presidencial que se hizo presente. Sin embargo, a seis meses de las elecciones, la discusión electoral quedó relegada frente a los reclamos económicos.

El economista Gabriel Zucman, impulsor de un impuesto a los patrimonios superiores a 100 millones de euros, acusó al gobierno de Sébastien Lecornu de proteger a los multimillonarios en detrimento del resto de la población.

Las concesiones educativas no frenan la movilización

Ante el protagonismo de los estudiantes, el gobierno anunció medidas para responder a los reclamos educativos. Entre ellas, prometió eliminar en 2028 la plataforma Parcoursup, limitar a 28 la cantidad de alumnos por aula y crear nuevos cargos docentes. También desistió de recortar 1.500 puestos de profesores y propuso un préstamo de 4.000 millones de euros para obras escolares.

Las organizaciones estudiantiles consideraron insuficientes los anuncios y reclamaron 10.000 millones de euros para los liceos. Además, confirmaron su adhesión a la huelga general convocada para el jueves 5 de noviembre.

Con el reinicio de clases previsto para el lunes, se esperan nuevas tomas de escuelas secundarias y universidades. La continuidad de las protestas mantiene abierto el conflicto entre los movimientos populares y el gobierno francés.