El Gobierno prevé cientos de miles de manifestantes y desplegó 70.000 agentes en todo el país. Sindicatos, estudiantes y chalecos amarillos reclaman mejoras salariales, defensa del empleo y servicios públicos.
Francia enfrenta este jueves una nueva jornada de movilizaciones en medio de semanas de tensión social. Las autoridades esperan que unas 780.000 personas participen en 260 manifestaciones y desplegaron 70.000 policías y gendarmes para prevenir nuevos episodios de violencia.
La protesta reúne a sindicatos, estudiantes y miembros del movimiento de los chalecos amarillos. En París, las autoridades autorizaron una marcha por el centro de la ciudad, después de que las últimas convocatorias fueran trasladadas a zonas periféricas por temor a disturbios.
Salarios, empleo y servicios públicos
Las principales demandas de los sindicatos incluyen aumentos salariales, protección del empleo, fortalecimiento de los servicios públicos y una distribución más equitativa de la riqueza. La movilización coincide con el debate parlamentario sobre el presupuesto, que contempla un ajuste de hasta 54.000 millones de euros para reducir el déficit y la deuda pública.
La CGT anticipó que la jornada será un éxito y advirtió que podrían convocarse nuevas protestas si el Ejecutivo no responde a los reclamos. También valoró que el Gobierno haya abierto la posibilidad de aumentar el salario mínimo.
Concesiones a los estudiantes
El movimiento estudiantil, que participa de las movilizaciones desde septiembre, consiguió algunos compromisos del primer ministro Sébastien Lecornu. Entre ellos, reemplazar el sistema Parcoursup de orientación universitaria, limitar a 28 la cantidad de alumnos por curso en segundo de bachillerato y sumar 15.000 vacantes en la educación superior.
Sin embargo, las medidas no lograron desactivar el descontento, en un contexto de preocupación por las condiciones educativas y las perspectivas laborales de los jóvenes.
Una economía bajo presión
La protesta también refleja el deterioro de las perspectivas económicas. El Banco de Francia redujo su previsión de crecimiento para 2026 a entre 0,4% y 0,5% y elevó su estimación de inflación al 2,5%. La deuda pública ronda el 119% del producto interno bruto.
El Gobierno sostiene que necesita disciplina presupuestaria para evitar un agravamiento de la crisis fiscal. Los sindicatos, en cambio, cuestionan que el ajuste recaiga sobre los trabajadores y los servicios públicos.
La jornada de este jueves se desarrolla en un clima de fuerte tensión política, a cinco meses de las elecciones presidenciales y después de los disturbios del 17 de octubre, que dejaron daños en comercios y edificios públicos.




