La inflación en Estados Unidos volvió a acelerarse con fuerza y alcanzó su mayor suba mensual en cuatro años, en medio del impacto global del conflicto en Medio Oriente.

Según datos oficiales, el índice de precios al consumidor subió 0,9% en marzo y acumuló un 3,3% interanual, impulsado principalmente por el fuerte aumento en los combustibles.

El conflicto con Irán golpeó de lleno en los precios de la energía. Solo entre febrero y marzo, las naftas treparon un 21,2%, llevando el valor promedio por encima de los 4,15 dólares por galón.

De acuerdo a las autoridades, el incremento de los combustibles explicó cerca del 75% de la suba mensual de la inflación.

A diferencia de la energía, algunos rubros mostraron alivio. Los alimentos registraron una leve baja, con caídas en productos como carne, lácteos y huevos.

En tanto, la inflación subyacente —que excluye energía y alimentos— se ubicó en 2,6% anual, mientras que los pasajes aéreos también subieron.

La reacción del gobierno

Desde la administración de Donald Trump minimizaron el impacto y lo atribuyeron a una situación transitoria.

Funcionarios cercanos al gobierno señalaron que las tensiones internacionales generaron disrupciones momentáneas, pero aseguraron que los precios de productos básicos se mantienen estables o en baja.

En este contexto, la evolución del conflicto será clave para determinar si la presión inflacionaria continúa o empieza a ceder en los próximos meses.