La Naciones Unidas (ONU) mostró su profunda preocupación por la operación policial registrada en los complejos de Complexo do Alemão y Complexo da Penha, en la ciudad de Río de Janeiro, que dejó oficiales datos oficiales de más de 130 muertos.

El vocero del secretario general llamó a que el uso de la fuerza respete las leyes y normas internacionales de derechos humanos y exigió una investigación inmediata.

La postura del presidente brasileño

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva se pronunció tras 24 horas de silencio, pidiendo un “trabajo coordinado” entre las fuerzas del Estado para combatir el crimen organizado sin poner en riesgo “policías, niños y familias inocentes”.

Lula además urgió a la aprobación de una reforma constitucional de seguridad pública para fortalecer la cooperación entre distintos cuerpos policiales.

Críticas de la oposición y exigencia de responsabilidades

La oposición brasileña acusó al gobierno federal de omisión frente a esta mega-operación —que movilizó a unas 2.500 fuerzas policiales— y que, al menos en el balance inicial, dejó decenas de muertos y numerosos detenidos.

Se señala también que el gobernador del estado de Río de Janeiro, Cláudio Castro, reclamó apoyo federal y fue duramente cuestionado, mientras el Supremo Tribunal Federal (STF) ordenó explicaciones sobre la operación.