Moscú anunció el cierre de las tres sedes del centro cultural alemán en Rusia, en medio de una creciente escalada diplomática entre ambos países.

El gobierno de Rusia decidió cerrar las tres sedes del Instituto Goethe que funcionan en Moscú, San Petersburgo y Ekaterimburgo. La medida fue anunciada por el canciller ruso, Serguéi Lavrov, y representa una nueva escalada en el deterioro de las relaciones con Alemania.

La decisión de Moscú llega después de que Berlín resolviera clausurar la Casa Rusa de la Cultura en Berlín y cerrar el consulado ruso en Bonn. Alemania adoptó esas medidas tras responsabilizar a Rusia por un intento de ataque con drones cargados de explosivos contra aviones ucranianos en el aeropuerto de Leipzig/Halle, ocurrido en agosto. Moscú rechaza las acusaciones.

El final de una presencia cultural

Lavrov sostuvo que Alemania no podía desconocer que el cierre de la Casa Rusa tendría consecuencias y calificó la respuesta de Moscú como una represalia necesaria.

El cierre de los institutos supone, además, el final de una presencia cultural alemana que se había mantenido activa incluso después del comienzo de la guerra en Ucrania. El primer Instituto Goethe abrió en Rusia en 1992, tras la disolución de la Unión Soviética.

El organismo cumple funciones vinculadas con la enseñanza del idioma alemán y el intercambio cultural. Su clausura elimina uno de los pocos espacios institucionales que todavía funcionaban como puente entre las sociedades rusa y alemana.

Una escalada que va más allá de la cultura

El enfrentamiento se produce en un contexto de creciente tensión entre Moscú y Berlín. Alemania acusa al Kremlin de impulsar una campaña de sabotaje y desestabilización en territorio europeo, mientras Rusia niega cualquier participación en esas acciones.

La Unión Europea analiza nuevas respuestas, entre ellas sanciones, restricciones de visado y eventuales cierres de consulados rusos. Alemania, por su parte, sostiene que no está en guerra con Moscú, pero considera que se convirtió en uno de los principales objetivos de las operaciones de presión atribuidas a Rusia.

La disputa por los institutos culturales muestra hasta qué punto la confrontación entre Rusia y Occidente comenzó a afectar también los espacios de intercambio educativo, cultural y diplomático que sobrevivían desde la posguerra fría.