El destino le tendió una mano a San Martín de Tucumán este fin de semana. Con el empate de Atlanta frente a Patronato y la sorpresiva caída del invicto Deportivo Madryn ante Deportivo Maipú, la chance de acortar distancias en la zona A de la Primera Nacional era inmejorable. Sin embargo, lejos de aprovechar el regalo del fixture, el «Santo» no solo desaprovechó la oportunidad, sino que lo hizo de la manera más cruel: cayendo 3-0 como local frente a un Arsenal que llegaba en zona de descenso. Un golpe durísimo en un partido que parecía hecho a su medida.
El partido: un espejismo inicial y un derrumbe colectivo
El equipo de Mariano Campodónico arrancó con alguna ambición. Martín Pino tuvo la primera clara, que fue despejada en la línea, y Matías García cabeceó peligrosamente. Pero ese optimismo inicial fue solo un espejismo. En una desafortunada acción, el propio García habilitó a Ignacio Sabatini, quien definió con frialdad para abrir el marcador. A partir de ahí, San Martín se desarmó. El desconcierto táctico fue evidente: Campodónico sorprendió con Juan Orellana casi como volante y luego, en un movimiento desesperado, lo adelantó como centrodelantero. La apuesta no funcionó. El equipo quedó partido, sin ideas en ataque y tremendamente frágil atrás. Darío Sand contuvo lo que pudo con atajadas notables, pero no alcanzó. Tomás González liquidó la ilusión con un cabezazo letal y un penal infantil de Guillermo Rodríguez fue transformado por Sabatini para el 3-0 final.
La bronca de la tribuna y un futuro que se complica
El marcador no fue lo único que estalló en el Estadio La Ciudadela. La tribuna, que comenzó en silencio, descargó toda su furia con duras canciones contra la dirigencia y los propios jugadores. La paciencia de la hinchada parece haber llegado a su límite. El contraste con los resultados de los demás acrecentó la frustración: mientras el «Santo» se desplomaba, sus rivales directos tropezaban. Madryn cayó y Atlanta no pasó del empate. La chance era única. En vez de acercarse, San Martín se estancó en 44 puntos, igualado con San Miguel y Tristán Suárez, pero relegado al quinto puesto por diferencia de gol. Arriba, Madryn sigue con 50 y Atlanta con 48. Quedan cinco fechas, pero el margen de error ahora es mínimo y la cima se ve más lejana que nunca. Más allá de los puntos, lo que más duele es que se perdió la confianza.




