Santiago del Estero vibra con el cumpleaños de un ícono popular

La celebración del cumpleaños de María Luisa Carabajal, “La Abuela de la Chacarera”, convierte al norte argentino en el corazón de la música popular

Santiago del Estero se transforma cada agosto en el epicentro de una de las festividades más populares del país: el homenaje a María Luisa Carabajal, conocida cariñosamente como La Abuela de la Chacarera, matriarca de la familia Carabajal y semillero de músicos, poetas y cantores que dejaron una huella indeleble en el folclore argentino. Decenas de miles de personas llegan desde toda la Argentina y el mundo para acompañar este acontecimiento único.

Esta fiesta no es solo multitudinaria: es probablemente «la más concurrida, la más multitudinaria en la Argentina y hasta en el mundo, al punto de merecer un lugar en el libro Guinness de los récords». Y también la más festiva, encendida por el ritmo contagioso de la chacarera, que «viaja por el aire se mete en la sangre y se convierte en un irresistible impulso que hace cantar y bailar».

Origen humilde, crecimiento imparable

Todo comenzó en 1951, cuando Francisco, el esposo de María Luisa, organizó una fiesta por sus 50 años en el patio de tierra de su casa, en el barrio Los Lagos de La Banda. «Se juntaron más de 50 personas, casi todos músicos… se armó una guitarreada». Al año siguiente se repitió, con amigos y vecinos sumándose: la celebración creció hasta desbordar el patio, extendiéndose a la calle y convirtiéndose en una tradición de escala regional, nacional e incluso internacional.

Un legado que sigue latiendo

La Abuela falleció en agosto de 1993, cinco días antes de su cumpleaños. La familia pensó suspender ese año los festejos, pero los visitantes insistieron: “la celebración debía mantenerse, convertida en un póstumo homenaje musical”. Desde entonces, el evento siguió creciendo, con puestos gastronómicos, ferias de artesanías y escenarios al aire libre que copan cuadras del barrio Los Lagos. La música, las empanadas, el asado y el baile inundan el aire hasta bien entrada la noche.

Una explosión cultural

La multitud participa activamente: baila, canta y vibra desde el mediodía hasta el atardecer. “Como espectador y artista, el pueblo es protagonista”. Son tantos los que llegan que los hoteles están colmados desde hace meses, y muchos instalan carpas o alquilan habitaciones en casas particulares cerca del festejo. Además, los músicos de la familia Carabajal ofrecen comidas tradicionales saliendo sin parar del emblemático horno de barro.

Cierre ritual y desenlace

La celebración se extiende de viernes a domingo por la tarde. En el cierre, todos los músicos Carabajal suben juntos al escenario para entonar los clásicos de la chacarera, que suenan casi como himnos para los amantes del género. Al terminar, los puestos ofrecen ofertas de productos, y el viejo patio se limpia con agua para apagar el polvo levantado por el baile y la fiesta.