Una encuesta revela que el 70% de la sociedad considera grave el escándalo y que parte del electorado libertario empieza a alejarse
El escándalo desatado por los audios filtrados del exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), Diego Spagnuolo, no sólo sacudió a la Casa Rosada, sino que también le pegó con fuerza al respaldo electoral que tenía Javier Milei y su espacio político La Libertad Avanza (LLA). Una encuesta de Management & Fit reveló que el 70 % de la población considera el caso “grave o muy grave” y que una parte clave de su electorado libertario ya muestra señales de desilusión.
¿Crisis entre votantes?
Los audios tuvieron un alcance masivo: el 95 % ya escuchó o leyó algo sobre el caso, y el 60 % lo atribuye al propio gobierno de Milei y su entorno cercano. Entre quienes antes lo votaron en el balotaje, el 37 % lo considera grave, una cifra significativa que podría afectar la retención del voto.
Aunque el 82,6 % de los consultados afirmó que no cambiará su voto, hay segmentos dentro de ese universo que sí lo están reconsiderando: el 20,9 % de mujeres, el 17,7 % de mayores de 40 años y el 18,2 % de quienes tienen mayor poder adquisitivo barajan la posibilidad de no apoyar más a LLA.
¿Quiénes se sienten responsables?
La percepción pública distribuye responsabilidades de este modo: el 60 % atribuye la culpa al Gobierno de Milei, el 26,8 % a toda la gestión de LLA, el 24,5 % señala a Karina Milei, el 13,9 % a Diego Spagnuolo y apenas un 1,5 % a Eduardo “Lule” y Martín Menem. Además, como reza el espinel oficialista, cerca del 20,6 % suscribe la teoría de una “maniobra armada por la oposición”.
Con una semana transcurrida desde la difusión pública de los audios y sin ningún tipo de respuesta de Javier o Karina Milei, el 61,3 % exige respuestas urgentes, frente a sólo un 17,3 % que descarta esa necesidad.
El desafío institucional: la voz de la Justicia y la oposición
Más allá del impacto en el electorado, el escándalo generó una urgencia política: un 81 % de la ciudadanía espera que el Presidente se pronuncie públicamente, y muchos analistas consideran que fue un duro golpe a la imagen del Gobierno.
Por su parte, desde el Congreso la oposición exigió la presencia del jefe de Gabinete, Guillermo Francos, para que responda sin evasivas: “El Gobierno… no puede explicar nada de lo que está pasando”, apuntó un diputado de Unión por la Patria.
Desenlace incierto en campaña abierta
Este escándalo llega justo en plena carrera legislativa. La erosión del voto libertario, aunque parezca pequeña, puede ser decisiva en un contexto polarizado donde “hasta una pluma desbalancea la balanza”, como advierten los consultores.




