La inflación no da tregua y los bolsillos tucumanos lo sienten cada vez más. Durante el mes de mayo, una familia tipo en la provincia necesitó generar ingresos por más de $1.250.000 para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) y evitar caer por debajo de la línea de la pobreza.
Los datos, que se desprenden del último informe de la Dirección de Estadística de Tucumán (IET), reflejan el durísimo panorama económico local. El costo de vida básico sigue trepando a un ritmo que complica seriamente la capacidad de ahorro y de subsistencia de la clase media y los sectores más vulnerables.
La canasta alimentaria tampoco frena
Por otro lado, el panorama para no caer en la indigencia es igual de preocupante. La Canasta Básica Alimentaria (CBA), que mide exclusivamente el piso de ingresos necesarios para que un hogar pueda cubrir sus necesidades nutricionales básicas y no pasar hambre, también sufrió un salto importante.
Según el organismo provincial, esa misma familia de cuatro integrantes requirió un presupuesto que rozó los $600.000 destinados únicamente a la compra de comida. Este índice es clave porque no contempla servicios esenciales como transporte, vestimenta, salud ni tarifas públicas, rubros que vienen golpeando fuerte con los últimos aumentos tarifarios.
El impacto en el consumo local
Especialistas y comerciantes de la provincia coinciden en que estos números explican la fuerte caída del consumo en los supermercados y almacenes de barrio. Con salarios que corren muy por detrás de la inflación de las canastas básicas, las familias tucumanas se ven obligadas a recortar gastos esenciales, cambiar de marcas o eliminar consumos secundarios para llegar a fin de mes.
La brecha entre el salario promedio en la provincia y el costo real de la Canasta Básica Total se sigue agrandando, marcando un desafío enorme para el poder adquisitivo en lo que va del año.




