El amanecer de este sábado marcó un punto de inflexión en la región. Tras los bombardeos realizados durante la madrugada por Estados Unidos sobre Caracas y los estados de Miranda, Aragua y La Guaira, el escenario es de tensión. Mientras la población asimila el impacto del ataque extranjero, el Gobierno Bolivariano emitió un comunicado oficial en respuesta a lo que calificó como una «gravísima agresión militar».

La crisis en Venezuela se profundiza hora a hora. Ante los acontecimientos, el texto confirma que el presidente Nicolás Maduro firmó el decreto de «Estado de Conmoción Exterior» en todo el territorio nacional. La medida tiene como objetivo, según el documento, «proteger los derechos de la población, el funcionamiento pleno de las instituciones republicanas y pasar de inmediato a la lucha armada».

Soberanía y recursos

El comunicado oficial vincula directamente la operación militar con intereses económicos. «El objetivo de este ataque no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales», señala el texto, que denuncia un intento de «quebrar por la fuerza la independencia política de la Nación».
Apelando a la historia, el Gobierno citó la frase de Cipriano Castro ante los bloqueos de 1902: «La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la Patria». Bajo esta consigna, las autoridades llamaron a activar los planes de movilización en una «perfecta fusión popular-militar-policial» para garantizar la defensa del territorio.

Diplomacia y ayuda regional

Mientras Venezuela anticipa que llevará la denuncia ante el Consejo de Seguridad de la ONU y la CELAC, la situación humanitaria despertó la reacción inmediata de la región. El presidente de Brasil, Lula da Silva, encabezó las muestras de solidaridad y confirmó el envío de asistencia. «No dejaremos solos a nuestros hermanos venezolanos», declaró el mandatario brasileño.
Por su parte, Colombia también activó sus protocolos de emergencia. El gobierno de Gustavo Petro ordenó reforzar la atención en los hospitales de frontera en Cúcuta y Maicao, previendo una posible ola de heridos o desplazados tras los bombardeos.

La región observa con el corazón en la boca. Más allá de la geopolítica y de la acción militar de Washington, la prioridad de las naciones sudamericanas se ha volcado unánimemente a mitigar el sufrimiento de la gente. En medio de los escombros y el shock, la solidaridad continental parece ser, por ahora, el refugio seguro para Venezuela.