Una Plaza de Mayo que grita basta
Este miércoles al mediodía, la Plaza de Mayo se llenó de voces que exigen justicia. Madres, familiares y organizaciones de derechos humanos realizaron la 11ª Marcha Nacional contra el Gatillo Fácil, un reclamo que se repite para visibilizar las muertes causadas por las fuerzas de seguridad y para pedir por los cientos de casos que aún esperan una condena.
Desde la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), una de las agrupaciones convocantes, fueron contundentes: “La legalización del gatillo fácil no es una solución, es la condena a ser una sociedad sin derechos”. Bajo esta consigna, señalaron al gobierno actual de impulsar una “feroz avanzada represiva”.
Los números de una política denunciada
La denuncia de las organizaciones presenta cifras alarmantes. Según CORREPI, en lo que va de la gestión de Javier Milei, las fuerzas de seguridad “ya mataron a más de 600 personas” bajo la modalidad de gatillo fácil. Para los manifestantes, esto no es casual, sino el “resultado directo” de una batería de leyes, decretos y protocolos que, aseguran, “amplían el poder” de la policía para “hostigar, detener y matar a discreción”.
El reclamo apunta directamente a dos iniciativas: la reforma del Código Penal que, según su visión, busca “legalizar el gatillo fácil”, y el proyecto de bajar la edad de punibilidad. Acusan al oficialismo de promover una lógica de “cárcel o bala”, citando palabras del candidato de LLA, José Luis Espert.
Un reclamo contra la estigmatización y la impunidad
El mensaje final es un llamado a la movilización constante. Las organizaciones argumentan que el Gobierno se aprovecha de la crisis social para impulsar protocolos que autorizan a disparar “por la sola sospecha” de un delito, lo que profundiza la estigmatización en los barrios más humildes.
“A los niños y jóvenes se les han quitado, como nunca, todo tipo de derechos. Y en los barrios, con el gatillo fácil, se dicta sentencia de muerte por portación de cara”, expresaron con crudeza desde CORREPI. El cierre de la marcha fue un llamado unificado: “No a la legalización del gatillo fácil, no a la baja de la edad de punibilidad y derogación ya” de las normas que aumentan el poder represivo.




