El golpe que cambió el rumbo

El 6 de septiembre de 1930, el general José Félix Uriburu lideró el primer golpe de Estado exitoso del siglo XX en Argentina, derrocando a Hipólito Yrigoyen. A partir de ese momento, muchos historiadores consideran que comenzó un proceso de declive institucional y económico que persiste hasta hoy.

El legado de la intervención estatal

Para enfrentar la Gran Depresión, el Estado argentino implementó medidas comunes en todo el mundo, apostando por una fuerte intervención económica que permitió una recuperación rápida. Sin embargo, también sembró las bases de un modelo estatista persistente que, décadas después, se transformó en una estructura difícil de revertir.

Fraude, corporativismo y continuidades

Tras el golpe, Uriburu intentó instaurar un régimen corporativo y reducir la influencia de la UCR, sin éxito. El fraude electoral se instaló como práctica habitual durante la década posterior, con algunas limpiezas parciales recién durante la presidencia de Roberto M. Ortiz.

Este período inauguró un estilo de gestión marcado por el intervencionismo continuo, que no se revirtió hasta los años 90.

Una mirada histórica: de líderes a estructuras

Con el tiempo, esta orientación estatista se consolidó. Desde la creación de organismos reguladores y el fortalecimiento del Estado en la era peronista, hasta las estructuras que llegaron sin cambios sustanciales hasta finales del siglo XX, el modelo adoptado tras el golpe de 1930 dejó una impronta duradera en el país.