La marcha atrás más veloz del Gobierno

La apuesta del oficialismo duró apenas 24 horas: luego de habilitar la liquidación sin retenciones, las cerealeras vendieron 7.000 millones de dólares y el beneficio quedó sin efecto. El propio secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, confirmó que trabajan con el Gobierno argentino para “poner fin a las exenciones fiscales”. La declaración dejó en evidencia la fuerte injerencia de la gestión de Donald Trump en la política económica local.

Un salvataje que se parece a más deuda

El swap por 20.000 millones de dólares fue celebrado por el oficialismo como un alivio frente a la escasez de divisas, aunque los especialistas advierten que se trata de “otro festival de deuda”. El recuerdo de la frase de Néstor Kirchner —“los muertos no pagan”— vuelve a escena en un contexto donde el crecimiento productivo parece relegado frente a la urgencia de cumplir compromisos financieros.

Impacto económico y político

La vuelta de las retenciones tiene doble efecto. Para Estados Unidos, asegura que Argentina cuente con dólares para pagar y protege a sus propios productores en medio de la disputa comercial con China. Para el mercado interno, contiene el precio de los alimentos y el costo en dólares del agro, aunque sin impacto en salarios. El dato: en octubre se liquidan en promedio 1.700 millones, pero este año se multiplicó por cuatro.

Una historia que se repite

La escena remite a 2018, cuando Mauricio Macri debió frenar su promesa de eliminar gradualmente las retenciones por exigencia del FMI. Hoy, con nombres casi calcados —Luis Caputo incluido—, Milei atraviesa la misma encrucijada: falta de dólares, presión externa y un regreso forzado de los derechos de exportación.