De Italia al exilio en Argentina

Vera Vigevani de Jarach nació en Milán en 1928. A los 11 años, escapó junto a su familia de las leyes raciales del fascismo italiano y llegó en barco a la Argentina en 1939. Su abuelo murió en Auschwitz, una herida que marcaría para siempre su vida.

En Buenos Aires estudió en escuelas italianas y luego trabajó como periodista en la agencia ANSA. Allí conoció a Jorge Jarach, con quien se casó y tuvo a su única hija, Franca, nacida en 1957.

Franca, la hija desaparecida

La vida de Vera cambió drásticamente el 25 de junio de 1976, cuando Franca, de apenas 18 años, fue secuestrada por la dictadura militar. La joven militante, ex alumna y abanderada del Colegio Nacional de Buenos Aires, fue llevada a la ESMA y se convirtió en una de las víctimas de los vuelos de la muerte.

Desde entonces, Vera dedicó su vida a la búsqueda de justicia. “Tengo dos historias que muestran que lo que pasó una vez puede volver a pasar”, advertía cada vez que contaba su historia.

Una voz incansable por la memoria

Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora e impulsora del Parque de la Memoria, Vera también integró la Fundación Memoria Histórica y Social Argentina y formó parte del directorio del Espacio Memoria (exESMA). Su frase “Nunca más el silencio” se convirtió en bandera de lucha.

En 2023, a sus 95 años, recibió la ciudadanía argentina, un deseo que consideraba una deuda pendiente con el país donde construyó su vida.

Despedida y legado

Vera Jarach murió este viernes a los 97 años. La noticia conmocionó al movimiento de derechos humanos y generó múltiples homenajes. Madres Línea Fundadora la recordó con un mensaje: “La sonrisa de Franca seguirá siendo la bandera de innumerables jóvenes. Te queremos”.

En la Legislatura porteña, familiares, militantes y referentes se acercaron para despedirla entre pañuelos blancos, canciones y abrazos. En su féretro descansaba el prendedor con la foto de su hija Franca, símbolo de la lucha que jamás abandonó.

Su voz, su sonrisa y su frase quedarán grabadas como parte de la memoria colectiva argentina: “Nunca más el silencio”.