Un hito para la educación inclusiva

Cada 22 de noviembre recordamos el Día de la Gratuidad Universitaria, que marca el 76 aniversario del Decreto Presidencial N° 29337 de 1949, impulsado por Juan Domingo Perón. Este paso clave hizo que el Estado financiara las universidades públicas, eliminando aranceles y abriendo puertas a miles de jóvenes, sobre todo de familias humildes. De hecho, la cantidad de estudiantes saltó de 66.212 en 1949 a 135.891 en 1954, un boom impresionante.

Las raíces en la Reforma Universitaria

Todo empezó con la Reforma Universitaria de 1918 en Córdoba, donde estudiantes cuestionaron el sistema elitista y pago, reservado para los de arriba. Los reformistas pelearon por libertad de cátedra, autonomía, cogobierno, extensión universitaria, concursos abiertos, becas y un rol social activo. En los ’30 y ’40, movimientos de alumnos, docentes y políticos siguieron empujando por un acceso más democrático.

El impulso peronista y su consolidación

Entre 1947 y 1951, el Primer Plan Quinquenal Justicialista tomó estas ideas y propuso gratuidad para bajos ingresos, creando en 1948 la Universidad Obrera Nacional (antecesora de la UTN) para capacitar trabajadores. En 1949, con el nuevo Ministerio de Educación, la gratuidad se extendió a todas las universidades públicas como Buenos Aires, Córdoba o La Plata. Aunque la dictadura la anuló en algunos momentos, volvió fuerte en 1983 con la democracia y se blindó en la Constitución de 1994. La Ley Orgánica de Universidades de 1954 la selló como norma clave.

Por qué importa tanto hoy

Esta medida transformó la educación superior de un club exclusivo en un espacio inclusivo y democrático, con becas para los que más lo necesitan. Hoy, las universidades argentinas combinan autonomía, enseñanza, investigación y extensión para impulsar el desarrollo del país, con una comunidad estudiantil diversa y comprometida con la sociedad. ¡Un legado que sigue abriendo caminos!