Un reclamo que llegó a su fin

El gobierno de Tucumán puso punto final a una disputa administrativa en torno al manejo del Paseo Comercial ubicado en las Ruinas de Quilmes. Con una decisión oficial, el Ejecutivo provincial rechazó un planteo presentado contra el Ente Autárquico Tucumán Turismo y dejó firme el esquema de gestión vigente en uno de los sitios patrimoniales más emblemáticos de la provincia.

Las reglas del paseo

El conflicto se había originado a partir del cuestionamiento de un grupo de artesanos a las normas que regulan la actividad comercial dentro del predio. El reglamento establece condiciones claras para el uso de los espacios, el funcionamiento de los puestos y la relación contractual con la administración del lugar. Desde el Estado sostuvieron que estas reglas buscan ordenar la actividad y preservar el valor cultural y turístico del sitio.

El rol de la comunidad indígena

Otro de los ejes del reclamo estuvo vinculado a la representación de la Comunidad Indígenana Quilmes. La Provincia ratificó la validez de los acuerdos firmados con la conducción reconocida oficialmente y respaldó la figura del cacique elegido en asamblea, con personería jurídica vigente. Para el Ejecutivo, esa representación es la única habilitada para intervenir en la gestión conjunta del paseo.

Patrimonio público y control estatal

En la resolución también se remarcó que las Ruinas de Quilmes forman parte del dominio público provincial y están protegidas por la normativa de patrimonio cultural. En ese marco, el Estado tiene la potestad de regular y supervisar cualquier actividad que se desarrolle dentro del predio, especialmente aquellas con fines comerciales.

Una decisión con respaldo legal

El gobierno provincial señaló, además, que planteos similares ya habían sido rechazados en instancias judiciales, lo que reforzó la decisión de cerrar el reclamo administrativo. De este modo, quedó ratificada la autoridad del organismo turístico y el esquema de gestión actual del Paseo Comercial.

Con esta definición, la Provincia busca dar previsibilidad al funcionamiento del sitio, garantizar su preservación y ordenar una actividad que convive a diario con la historia y la identidad de los Valles Calchaquíes.