Las movilizaciones se multiplicaron tras el triunfo de AfD en Sajonia-Anhalt, que quedó al borde de alcanzar la mayoría absoluta y abrió un nuevo escenario político en el país.

Miles de personas volvieron a movilizarse en distintas ciudades de Alemania para expresar su rechazo al avance de Alternativa para Alemania (AfD), después de la contundente victoria de la formación ultraderechista en las elecciones de Sajonia-Anhalt.

En Berlín, una de las principales concentraciones reunió a organizaciones sociales, sindicatos, partidos políticos y ciudadanos que salieron a cuestionar el crecimiento de la extrema derecha. Según los organizadores, más de 15.000 personas participaron de la movilización, mientras que también hubo protestas en ciudades como Potsdam, Essen y otras localidades del país.

La consigna que atravesó las manifestaciones fue una advertencia frente al avance de la ultraderecha: “El fascismo no es una alternativa”. También se escucharon reclamos contra el racismo, los recortes sociales y las políticas migratorias del gobierno de Friedrich Merz.

El triunfo de AfD encendió las alarmas

El resultado electoral en Sajonia-Anhalt representa un punto de inflexión para la política alemana. AfD obtuvo una victoria histórica y quedó a pocos escaños de poder formar gobierno, una posibilidad que genera preocupación entre organizaciones sociales y partidos tradicionales.

La situación es particularmente sensible porque se trata de la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que una fuerza de extrema derecha queda en condiciones concretas de acceder al gobierno de un Estado federado alemán.

El avance de AfD también expuso las dificultades de la coalición encabezada por el canciller Friedrich Merz. Desde sectores de la oposición y también dentro de los partidos que integran el Gobierno surgieron críticas por las políticas implementadas en materia migratoria y económica.

La derecha avanza y crece la resistencia

El escenario electoral generó una reacción inmediata de organizaciones antifascistas y movimientos sociales. Para muchos de los manifestantes, el resultado no puede ser interpretado solamente como un fenómeno electoral, sino como una señal de alarma para la democracia alemana.

Una encuesta de Infratest Dimap citada por EL PAÍS indica que el 64% de los alemanes está preocupado por el crecimiento de AfD, mientras que apenas un 24% manifestó satisfacción con el resultado electoral.

Las movilizaciones también expresan una disputa política más profunda: mientras la extrema derecha intenta consolidar su crecimiento electoral, organizaciones sociales, sindicatos y sectores progresistas buscan evitar que ese avance se traduzca en una llegada al poder.

Alemania enfrenta así una nueva etapa de fuerte polarización. El desafío para los partidos tradicionales no será solamente contener a AfD en las urnas, sino también responder a las causas sociales, económicas y políticas que permitieron su crecimiento.