El presidente de Estados Unidos retomó el diálogo con Andy Burnham después de poner en duda la posición histórica de Washington sobre las islas.

Donald Trump volvió a comunicarse con el primer ministro británico, Andy Burnham, pocos días después de utilizar la cuestión de las Malvinas en medio de sus diferencias con Londres. La conversación telefónica tuvo como ejes principales la guerra en Ucrania, Medio Oriente y la situación económica, aunque el contexto estuvo marcado por la reciente tensión entre ambos gobiernos.

El contacto se produjo después de que Trump dejara abierta la posibilidad de revisar la tradicional posición estadounidense respecto de la soberanía de las islas. Sus declaraciones generaron preocupación en Londres y fueron recibidas con entusiasmo por el gobierno de Javier Milei, que rápidamente volvió a colocar el reclamo argentino por Malvinas en el centro de su agenda.

Malvinas, una herramienta de presión sobre Londres

El episodio expone una dimensión particular de la política exterior de Trump: la utilización de disputas territoriales y alianzas estratégicas como instrumentos de negociación.

La discusión sobre las Malvinas apareció vinculada a otro reclamo de Washington hacia el Reino Unido: el aumento del gasto militar británico en el marco de la OTAN. Según trascendió, la Casa Blanca buscaba presionar a Londres para que elevara su inversión en defensa hasta el 5% de su PBI.

En ese escenario, la posición histórica de Estados Unidos sobre las islas pasó a convertirse en una posible carta de negociación con uno de sus principales aliados.

Milei aprovechó el giro de Trump

La situación tuvo un impacto inmediato en Argentina. Milei interpretó las declaraciones de Trump como una oportunidad para reforzar el reclamo de soberanía y anunció nuevas medidas contra empresas vinculadas con la explotación petrolera en las islas.

El Gobierno argentino también volvió a impulsar una mayor presencia militar en el Atlántico Sur y planteó la construcción de una base naval en Tierra del Fuego.

Sin embargo, Trump nunca anunció un reconocimiento de la soberanía argentina. Su planteo fue presentado como una posibilidad de revisar la posición estadounidense, en un contexto de presión sobre Londres.

Una alianza que vuelve a mostrar fisuras

El nuevo contacto entre Trump y Burnham muestra que, pese al enfrentamiento coyuntural, Washington y Londres mantienen canales de diálogo sobre los principales conflictos internacionales.

Durante la conversación, ambos dirigentes coincidieron en la necesidad de continuar trabajando para alcanzar un alto el fuego en Ucrania. También abordaron la situación de Medio Oriente. El comunicado británico sobre la llamada no hizo referencia a las Malvinas.

Para la Argentina, el episodio abre un escenario diplomático particular. El gobierno de Milei intenta aprovechar el enfrentamiento entre dos de sus principales aliados internacionales para reforzar el reclamo histórico sobre Malvinas, mientras Trump utiliza la disputa como parte de una negociación mucho más amplia con el Reino Unido.

La cuestión vuelve así al centro de la agenda internacional, aunque por ahora la ambigüedad de Washington no implica un cambio formal en su posición sobre la soberanía de las islas.