El presidente y candidato a la reelección encontró en los podcasts y las transmisiones online una vía para ampliar su llegada durante el tramo final de la campaña.
La campaña electoral brasileña sumó en los últimos días una nueva disputa: la de las redes sociales y las plataformas digitales. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva buscó ampliar su presencia en ese terreno con una estrategia que apunta especialmente a públicos que habitualmente quedan fuera de los formatos tradicionales de la política.
Uno de los episodios más significativos ocurrió el jueves, cuando Lula participó del Flow Podcast, en la misma noche en que estaba previsto un debate presidencial que finalmente fue cancelado. La entrevista alcanzó un pico de alrededor de 1,7 millones de espectadores simultáneos y, según los datos difundidos por la campaña citados por Página/12, acumulaba 11,4 millones de visualizaciones. Otros registros de audiencia ubicaron el pico en torno de 1,65 millones solo en el canal del podcast.
La transmisión coincidió con una emisión propia de Flávio Bolsonaro en YouTube. El candidato del Partido Liberal había decidido no participar del debate de Globo después de modificaciones en las reglas del encuentro y optó por realizar una transmisión en paralelo. Según datos publicados por UOL, su emisión llegó a unos 900.000 espectadores simultáneos, mientras que la participación de Lula en Flow alcanzó 1,7 millones.
Un terreno que durante años fue central para el bolsonarismo
La utilización de redes sociales fue uno de los componentes centrales de la comunicación política de la familia Bolsonaro desde la campaña de Jair Bolsonaro en 2018. En esta elección, la campaña de Lula intenta disputar ese espacio mediante formatos más cercanos al entretenimiento y a la conversación cotidiana.
La aparición en Flow tuvo además un elemento particular: permitió al presidente llegar a una audiencia masiva fuera del circuito habitual de entrevistas televisivas y actos partidarios. La transmisión se extendió durante aproximadamente 100 minutos y abordó cuestiones de campaña, el formato de los debates y algunas de las medidas adoptadas durante su gobierno.
La estrategia no se limita a una única aparición. La campaña del oficialismo viene utilizando distintos contenidos digitales para amplificar intervenciones de Lula y llevarlas a plataformas donde el consumo político se produce de manera fragmentada, especialmente entre usuarios jóvenes.
La política cambia de escenario
El episodio también muestra una transformación en la comunicación electoral brasileña. La televisión continúa teniendo un peso importante, pero los podcasts, las transmisiones en vivo y las redes permiten que los candidatos establezcan un contacto directo con millones de personas sin depender exclusivamente de los espacios tradicionales.
En la noche del debate cancelado, esa transformación quedó particularmente visible: mientras la televisión perdió su principal evento político de la jornada, las dos campañas trasladaron parte de la disputa a YouTube. La entrevista de Lula terminó concentrando una audiencia considerable y la transmisión de Flávio Bolsonaro permitió a su espacio mantener activo el contacto con sus seguidores.
El fenómeno se produce además en un escenario electoral atravesado por una fuerte circulación de contenidos políticos en redes. La Justicia Electoral brasileña ya intervino durante la campaña frente a publicaciones falsas o manipuladas relacionadas con ambos candidatos, una señal de la importancia que adquirió el espacio digital en la disputa.
Así, en la recta final hacia la primera vuelta, la campaña brasileña no solo se juega en las calles, los actos y los debates televisivos: también se disputa en las pantallas de celulares y computadoras, donde Lula busca ampliar su presencia y competir por una audiencia que durante años tuvo al bolsonarismo como uno de sus principales referentes políticos.




